El Cañero

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18 de mayo de 2018

Elecciones municipales 2020: la puerta del cambio

Jhonatan Liriano
El gobierno local es el espacio de ejercicio de poder más participativo y cercano a la vida cotidiana de la gente. Sus autoridades electas y funcionarios tienen la responsabilidad y la posibilidad de impactar directa y constantemente en el entorno y las condiciones económicas, laborales, educativas, recreativas, medioambientales, de salubridad, seguridad y movilidad de los ciudadanos y ciudadanas.
Aunque la práctica de la clase política dominicana lo desdiga, el ayuntamiento está llamado a ser el centro y el símbolo más fuerte del servicio público, de la gestión cotidiana del bien común. Consciente de este potencial, antes del nacimiento de República Dominicana el joven Juan Pablo Duarte planteaba que el municipal fuera el Cuarto Poder del Estado, colocándolo así a la misma altura del Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.
Por estas y otras razones en América Latina y Europa las fuerzas políticas promotoras y defensoras del bien común dan una capital importancia a la competencia por la dirección de los ayuntamientos o entidades equiparables. Los proyectos electorales de izquierda más importantes de Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Colombia y otros países de la región se han venido desarrollando en las últimas décadas al calor de la conquista y la gestión efectiva de la política de la cotidianidad.
En nuestro país, por lo regular a la cola de los cambios políticos regionales, las fuerzas políticas que se identifican o se hacen llamar alternativas a los partidos tradicionales tienen en las elecciones municipales del 2020 una oportunidad histórica para ponerse al día con la exitosa y realista estrategia de comenzar a cambiar el país grande entrando por la puerta del país pequeño: el municipio.
Como consecuencia de la reforma constitucional del 2010, el 16 de febrero del 2020 los dominicanos y dominicanas serán llamados a escoger en las urnas a 3,862 nuevos funcionarios electos en cargos de alcaldes, vicealcaldes, regidores, directores de distritos municipales y vocales de distritos municipales, los cuales deberán tomar posesión el 24 abril del mismo año, a 22 días de las elecciones congresuales y presidenciales que se realizarán el 17 de mayo. Tomando en cuenta que el padrón de electores sería de alrededor de 7 millones 834 mil personas no hay que ser un genio del cálculo probabilístico para advertir con tiempo que agrupaciones como Alianza País, el Frente Amplio, Alianza por la Democracia y Opción Democrática tienen más probabilidades de conquistar puestos de elección popular en el nivel municipal que en la circunscripción uninominal de la Presidencia de la República o en la disputa de los 221 escaños de la Cámara de Diputados y el Senado (en la actualidad estas fuerzas suman el 0.007% de los cargos municipales en disputa para el 2020).
El tamaño de la población y del territorio de la circunscripción municipal también abre una brecha entre las enormes desigualdades del sistema político electoral. Con excepción de no más de diez ciudades, cualquier candidato alternativo a la alcaldía o al consejo de regidores que quiera realmente competir puede recorrer varias veces su demarcación y tener comunicación directa y personalizada con una parte importante de sus votantes sin necesidad de los recursos que se necesitan en la competencia presidencial o provincial. El circuito único de medios locales de comunicación también es relativamente más barato y efectivo que el de alcance nacional o provincial. En todo el país la gente prioriza la radio local, la televisión local y las páginas de redes sociales que comunican sobre la vida cotidiana de su comunidad, además de que se mantienen espacios y formas de socialización tradicional muy efectivos, como el parque central, la parroquia, los templos evangélicos o “Radio Bemba”.

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