El Cañero

21 de abril de 2017

La maestra Delfina

No desdeña la influencia de AMLO en el crecimiento de su candidatura, pero rechaza que sea un títere, una juanita
Raúl Rodríguez Cortés 
México DF, Mx.- Delfina Gómez Álvarez sí se ve al frente del gobierno del Estado de México. Hace nueve meses, cuando López Obrador anunció que sería ella la candidata de Morena, no era más que una ilusión el poder ganar las elecciones del próximo 4 de junio. Su objetivo, entonces, ser competitiva y convertir al Movimiento de Regeneración Nacional en la tercera o la segunda fuerza política del estado. Pero hoy, cuando falta mes y medio para los comicios, considera más que factible su victoria. Y sin rodeos, ajena a los circunloquios, fundamenta su aserto en conversación con este reportero.
Tiene muy claro que su candidatura, aun sin estar afiliada a Morena —dato que revela sin dejarse abrumar por lo políticamente correcto—, da cauce al hartazgo inocultable que los mexiquenses muestran hacia el PRI, el partido que siempre los ha gobernado.
Delfina sabe —según explica mientras apura un trago de té de manzanilla en el bar del vestíbulo del Hotel Casa Blanca de Lafragua— que enfrenta a un aparato de poder que gasta dinerales para impedir la derrota y que, en el peor de los escenarios, sólo cedería a la alternancia ya probada, sin cambio verdadero, según considera, que ofrecen el PAN y su candidata Vázquez Mota.
No desdeña la influencia de AMLO en el crecimiento de su candidatura, pero rechaza que sea un títere, una juanita del hombre de Macuspana. ¿Y los spots? “No todos han sido de él”. ¿Y el que usted haya gastado más en la precampaña? “Solo yo hice precampaña”. ¿Qué Duarte financió en Veracruz a López Obrador y a Morena? “Eso es una mentira, no podrán probarlo”.
Delfina, de 54 años, se considera de izquierda. ¿Socialista, comunista? “A favor de la justicia social”. Revela que se ha acercado con éxito a grupos empresariales mexiquenses. “Ellos son los que detonarán el empleo”. ¿Populista? “Si defender a los pobres lo es, entonces me apunto”, parafrasea a López Obrador. Y sin perder el optimismo y la tranquilidad que transmiten sus ojos, confía en que la organización que ha resultado del trabajo político de Morena en el estado, sabrá vigilar y defender el voto.

Hija de albañil y ama de casa, Delfina no reniega de su origen y agradece a sus padres la oportunidad de estudiar. Maestra normalista, licenciada en Educación Básica, con posgrados en Pedagogía y Administración de Instituciones Educativas. Siempre trabajó para financiar sus estudios. La suya no es una sencillez de pose. De pronto parece políticamente ingenua. Sencillez e ingenuidad son un activo que le permite conectar muy bien con la gente. Pero acaso sean un pasivo en las rudezas de la política, en el ejercicio del poder. Su experiencia, en esos menesteres, se limita a haber gobernado Texcoco, un municipio mexiquense de tres millones de habitantes, y a haber sido diputada federal de la actual Legislatura. (eluniversal.com.mx)
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