El Cañero

4 de marzo de 2016

Libro de cultura carnavalesca

Altagracia Kubinyi 
Según el autor se han perdido los parlamentos
en el carnaval, que son las diferentes protestas
que se realizaban con jocosidad.
Santiago.- Cada domingo de carnaval va creando una historia y registrando momentos que se archivan en la memoria. Eso le ocurrió al escritor dominicano, Marcos Ceballos, quien desde su niñez fue guardando las  experiencias carnavalescas que hoy cuenta en su libro “Los inolvidables carnavales de Santiago: La Joya y Los Pepines”.
La puesta en circulación de la obra se realizó en Casa de Arte. En esta oportunidad el autor informa que en el libro busca resaltar la importancia que tiene la conservación de las tradiciones del carnaval de Santiago, específicamente de La Joya y Los Pepines.
Ceballos manifiesta que el escrito narra la realidad de las fiestas populares en los años 60 y 70, rescatando  a la vez, la forma de vida del carnaval de Los Pepines y La Joya. Así mismo, revela que el pasaje literario contiene un espacio dedicado al origen, desarrollo y “posible desaparición de las caretas”. Plantea la hipótesis de que el uso desmedido de los recursos de fantasía puede amenazar la presencia de las caretas como un elemento de identidad carnavalesca.
“El carnaval ha variado significativamente. Hoy día, estas celebraciones más que carnaval son una pasarela donde los personajes desfilan y la ciudadanía les observa. ¡Se ha perdido el contacto y la acción!”, son algunas de las apreciaciones que hace el escritor en su libro.  
Cada página cuenta las vivencias y ocurrencias de los lechones y de los pintorescos personajes, igualmente, las fotografías ilustran los argumentos narrados. Hablar de la cultura enriquece y ofrece herramientas para el análisis reflexivo y sociales es  la impresión que se refleja al ver la  alegría que brota del autor al mencionar los meses de investigación.
El autor resalta que recientemente el recurso más utilizado en estas fiestas populares es la fantasía, algo que le preocupa, porque es efímera. Entiende que es necesario que se retomen los elementos que dieron origen a las celebraciones carnavalescas; como es el caso de las críticas sociales con sentido humorístico sobre realidad dominicana y la identificación de las caretas.
“Hay un espacio dedicado a los pregoneros de Los Pepines. Es el caso de una dama que vendía los dulces más codiciados de la época y el de un caballero que ofertaba los pasteles en hoja para la comida”, dice Marcos Ceballos. 
 “Lechón cuajao, amarillo y colorao”, eran los cantos para impulsar a la acción entre los civiles y los personajes. A eso se le llama un carnaval de Santiago interactivo y con tradición”, refirió al finalizar. (Listin Diario - Norte)
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