El Cañero

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24 de septiembre de 2020

Incontrolable: El cruce de ilegales haitianos burla cordón militar fronterizo

La presencia masiva de indocumentados haitianos en ciudades y zonas rurales del país cobra más fuerza y preocupa a muchos dominicanos.

Incontrolable: El cruce de ilegales haitianos burla 
cordón militar fronterizo

Odalis Dalis – Listín Diario

Pedernales.- Pese a que el presidente Luis Abinader anunció hace po­co en Pedernales el refor­zamiento militar de la línea fronteriza, para encarar el enorme flujo de ilegales haitianos y las actividades ilícitas generales, el desborde de indocumentados sigue creciendo en la zona, percibiéndose síntomas de preocupación aquí y se extienden por la Línea Noroeste y el Cibao.

Durante su campaña electoral, Abinader dijo, duran­te un acto en Guayubín, de Montecristi, que “no se pue­de aceptar más la presencia de inmigración ilegal en el país” y que aplicaría rigurosamente la Ley de Migración.

En adición a esto, el director general de Migración, Enrique García, anunció el 16 de este mes que ese ente empezaría, “en los próximos días” la deportación de ilegales haitianos, aunque todo sigue en espera.

A poco más de una semana de esto, aún no se ha anunciado ni visto movimiento alguno de redadas, mientras cada día hay más presencia de haitianos en calles de ciudades y localidades rurales, deambulando, pidiendo limosnas o parapetados en aceras vendiendo chucherías. García dijo que desde hace más de seis meses, cuando inició la pandemia del Covid19, Migración no ha deportado a ciudadanos haitianos.

Ingreso sin control

Esta comunidad fronteriza sigue siendo una de las más vulnerables a lo largo del cordón fronterizo para el tráfico de indocumentados, corte de árboles para quema del carbón vegetal, entrada continua y fuera de control a través de trechos y montañas.

Lo que día a día viven los pocos soldados del Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) y del Ejército, salva­guardas de la soberanía y la seguridad, desde Pedernales hasta Ji maní, es inquietante. Con una responsabilidad tan compleja, el número de solda­dos allí no es suficiente, igual que los medios para ejecutar la logística.

Falta más vigilancia

Según datos obtenidos aquí, la vigilancia para esta zona descansa en el servicio de 80 soldados del Cesfront y más de 50 del Ejército, en un espacio de frontera donde el tráfi­co de indocumentados ya es incontrolable y la vigilancia es fácil de burlar.

Un recorrido por la división fronteriza con Haití se obser­vó poca vigilancia de soldados, una verja perimetral des­truida y arrastrada, junto a la pirámide 311, por el desborde del río Pedernales, que divide a ambos lados, al paso de la tormenta tropical Laura.

Este río derribó árboles y arrastró piedras, dejando a los soldados del Cesfront sirviendo bajo muchas calamidades, principalmente aquellos que vigilan espacios de cinco kilómetros de frontera.

Tratando de cumplir con su rol de soldados que vigilan la frontera, en los últimos días el superior del Cuerpo Especia­lizado en Seguridad Fronteriza Terrestre se vio obligado a abrir carriles, usando sus pro­pios recursos, para poder penetrar hacia lugares llenos de escombros y árboles derribados por la tormenta.

Pese al tráfico de haitianos que cruzan sin dificultad hacia este lado para establecerse aquí o seguir sus viajes hacia otros pueblos de la región o a las grandes ciudades, como la capital, una ac­tividad bastante dañina aquí es la tumba de árboles para la quema de carbón.

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