José Gómez Cerda
Uno de los precursores del catolicismo social
moderno es el Padre Henri Lacordarie. Sus ideas sociales fueron antes de la
famosa encíclica del Papa León XIII, Rerum Novarum.
A él debemos recordar todos los que
laboramos en los trabajos sociales de la
Iglesia; religiosos y laicos.
El supo usar eficazmente los medios de
comunicaciones, especialmente la oratoria y la prensa, que eran las
herramientas directas de su época, para comunicarse con el pueblo.
SU
JUVENTUD
Henri
Lacordaire nació el 12 de mayo de 1802, en Recey-sur-Ource. Su padre
murió cuando tenía cuatro años, quedó al
cuidado de su madre una valiente cristiana.
Ella venía de una familia de abogados, educó
a su hijo para ese oficio. Estado en la escuela él perdió la fe.
Hijo de un médico de Dijon, que en los años
de la segunda enseñanza y de la carrera en la Escuela de Derecho (École de
Droit), abandonó la fe de su infancia, estudió
en París.
Se hizo abogado en una etapa de incredulidad,
interesado en la historia y las ciencias sociales, habiendo leído « El Genio
del Cristianismo », de Chateaubriand, se convirtió a la fe en 1823, abandonó su
profesión de abogado, quería dedicarse al catolicismo social.
Entró en el seminario de Issy el 12 de mayo
de 1824 y a pesar de la falta de entusiasmo de sus superiores, fue ordenado
sacerdote por Monseñor de Quélen, arzobispo de Paris el 22 de septiembre de
1827.
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