El Cañero

2 de marzo de 2017

Cositas del Carnaval del Santiago de mi niñez

Por Miguel Rone
En las décadas de los 50s y 60s, el Carnaval de Santiago era sano y belicoso en otros casos, en el barrio de La Tabacalera siempre nos identificamos con los Joyeros y la muchachada nos conglomerábamos detrás de los Lechones de la Joya a veces no podíamos pasar de la Plaza Valerio (Parque Ranfis), pero entre estos se destacaba el líder Tony Vargas, el Jefe de los Lechones Joyeros.
Pero al mencionar a Tony Vargas, no podemos dejar atrás los lechones mas pintorescos que tenía La Joya, que eran Pedro Mamba y Cesar Felipe. Grandes joyeros que eran fiel a su barriada por aquello de ser grandes bebedores, eran los lechones mas gordos de la Joya.
Pedro Mamba se hiso conocido pues era de los primeros que vendían este producto (El Mamba o como se conoce la mantequilla de maní) al pregón y que se comercializaba en los colmados y ventorrillos de Santiago, pero particularmente en La Joya. El disfraz de pedro era el único que parecía un Diablo Con una cola atrás.
A Cesar Felipe como buen Joyero le gustaba libar sus tragos al igual que Pedro Mamba. Cesar era conocido por ser hijo de Cesar, una de las mujeres que se dedicaban al negocio de vender mondongo, (Tripas de los animales), este último luego fue policía y supimos que murió en Nueva York.
Un lechón muy original lo fue Luquita, su disfraz era la bandera nacional, otro lechón querido lo fue Modesto de la calle García Copley, todo lo señalado es para recordar
Luego otro que siempre tendremos que recordar es a Vinicio Jorge, hijo de Cándido Jorge que se dedicaba a vender Pastelitos, y siempre en el carnaval tenía la comparsa mas vistosa por los uniformes que lucía totalmente blancos en la Comparsa “Los Españoles y Los Indios”, esta comparsa presentaba enfrentamientos al igual que la llegada de los españoles a la isla.
Todo era un espectáculos donde sonaban los coheticos chinos, muy usado en navidad para aquella época, también los discursos y arengas eran con base cultural parafraseando el dominio español sobre nuestros indígenas.

Otro atractivo para los muchachos era el “Nicolás Denden”, un oso fuera de serie que con sus gestos hacia reír a todos y recibía su paliza de quien lo manejaba, cosas que ya no vemos, como aquellas peleas de foete y luego trompadas y pedradas que se daban cuando en medio de la ciudad se topaban la dos fuerzas de lechones Joyeros y pepineros, y seguidores; los lechones de la Joya dirigidos por Tony Vargas, mientras Guarino de la Cruz, era el defensor y rey de los lechones pepineros, eternos rivales en este tipo de eventos.
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