El Cañero

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20 de diciembre de 2016

RECUERDOS DE LA NIÑEZ

Por César Román, autor de Con un pie aquí y el otro allá
Recuerdo con nostalgia aquellos días de mi niñez en medio de sana diversión y envuelto en las ocurrencias de un vecindario muy pintoresco: “Los Pepines” Eran tiempos felices y nos divertíamos con cualquier cosa; por ejemplo, a veces solamente necesitábamos algunas piedras, un pedazo de tiza y una calzada para jugar a la peregrina. La piedra podía ser sustituida por una bola de periódico que mojábamos para que se quedara en un sitio.
Nos divertíamos en cantidad jugando“bellugas” hasta que nos “arrachaban” hasta el bolón. Si no había “bellugas”, jugábamos a las chatas, o si no, metíamos tapitas de refrescos en un ron. Estas tapitas machacadas también podían servir para hacer un “fufú”. También recuerdo cuando brincábamos la cuica y saltábamos más rápido cuando le daban “caribe”. Cuando uno aprendía a meterse y a salirse, era como ¡ganar una medalla en las olimpiadas! ¡Qué divertido era jugar al teléfono hecho con dos cajitas de fósforos y el pedazo de cáñamo que sobró del “fufú”!
Me encantaba el juego del “palo quema’o”. A veces nos intercambiábamos las camisas, ya que, si el que buscaba cometía el error de confundir a alguien, voceábamos de voz en cuello: “Se quemó el palo.”
Qué divertido era llenar el álbum de laminitas o “coleccionar peloteros” que venían en paquetes de chicles, y quedaban impregnados con ese olor, hasta que el deseo de ganar vencía el deseo de conservarlos nuevos; y entonces jugábamos al palo más lejos, jugábamos desde una pared o desde un banco. Siempre había que poner las reglas primero; como por ejemplo: “Esquinita no se vale”; pero nunca faltaba un "tajalán" que decía: “ Con un rebú ganamos to’” y se los llevaba todos.
Qué bueno era cuando jugábamos pelota desde la pared “al que apara batea”, o en el solar de la escuela México. Si la bola salía para la calle era “Trile”. También jugábamos en la 16 de Agosto, pero si la bola caía en el jardín de mi madrina Cocó, se acababa el juego, pues nadie se atrevía a ir a buscarla… (Fragmento de mi libro Conflé y Mangú) Foto: Peter Alba Solano

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