El Cañero

22 de mayo de 2017

Ingresos y gastos públicos

Por Félix Santana García
Es mucho lo que se analiza, opina y sugiere sobre los niveles de ingresos que se deben gestionar a los fines de cubrir las necesidades insatisfechas de un país, una institución, familia o individuo, pues sin dinero no es posible planear los gastos ineludibles que han de hacer realidad los objetivos y metas de los programas establecidos.
Los ingresos del Presupuesto General están constituidos por los ingresos de la Nación y por los recursos propios de los establecimientos públicos nacionales. Entre estos ingresos se señalan los corrientes por concepto de impuestos, tasas, multas y contribuciones, siempre que no sean ocasionales, entre ellos los tributarios (directos e indirectos), no tributarios y fondos especiales.
Es importante lograr los niveles de ingresos previamente estimados los cuales se pronostican siguiendo el método de lo percibido a los fines de poder contar con recursos que hayan ingresado al erario para sí poder estimar las aplicaciones que se harán para cubrir los gastos operacionales y financieros (caja y capital) y no sobre supuestos irreales.
La contraparte de los ingresos son los gastos públicos los cuales son erogaciones que se estiman en función de los ingresos a percibirse. No es lógico realizar pronósticos de gastos si no se cuentan con los posibles ingresos que han de obtenerse. Estos gastos pueden ser corrientes y de capital.

Cuando los gastos superan los ingresos públicos se genera un faltante o déficit de recursos. Cuando el resultado arroja un balance efectuado al término de un ejercicio, que se caracteriza por la existencia de un saldo correspondiente a pagos corrientes, que no alcanzaron a ser cubiertos por los ingresos corrientes de un ejercicio o periodo determinado surgiendo el déficit corriente en lo inverso si el balance arroja un sobrante de ingresos corrientes luego de ser cubiertos los pagos corrientes del ejercicio o ahorro corriente.
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