El Cañero

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7 de noviembre de 2015

Alianza País y el puritanismo tartufiano

Por Miguel Angel Cid Cid

Miguel Angel Cid Cid

Miguel Angel Cid Cid

Especialista en fortalecimiento y planificación institucional, con experiencias exitosas en RD y Haití. Experto en resolución de conflictos y capacitación de jóvenes y adultos. Creador e impulsor de la primera experiencia de presupuesto participativo en Villa González, República Dominicana, recorriendo decenas de municipios promoviendo iniciativas de planificación estratégica y participación socio-política a nivel local.
El conservadurismo en el Partido de la Liberación Dominicana hizo metástasis. A tal punto que sustituyó al balaguerismo  como partido comprometido con el sistema. Desde el fatídico 1996, cuando se consumó el “Frente Patriótico”, la nación quedó sin una tercera fuerza que hiciera contrapeso a la voraz repartición y manejo del poder político del país.
A dos décadas del nefasto frente, el proceso electoral del 2016 brinda a Alianza País la oportunidad de ocupar ese espacio de equilibrio de poder, al través de un ejercicio de oposición responsable y catalizador  de las energías de amplios sectores comprometidos con la decencia y la democracia.
Por ello resulta alarmante ver cómo los partidos tradicionales y, por supuesto, con mayores recursos y experiencia electoral, definen temprano sus candidaturas; mientras Alianza País se mantiene rezagada.
Esa inercia contradice la actitud vanguardista de Alianza al momento de denunciar actos de corrupción en el Estado. Incluso, la temprana definición de su candidato a la Presidencia de la República, refuta la parsimonia en la elección de sus candidatos en lo local.
Declaran a la prensa “querer líderes y dirigentes que no estén comprometidos con la corrupción y que estén dispuestos a aceptar nuestro programa de gobierno”. En otras palabras, buscan candidatos de higiene ética a toda prueba. ¿Será que la pureza inmaculada de Guillermo Moreno ya está probada?
Amigos dirigentes de ese partido aseguran que todo quedará resuelto desde que se instalen las “Mesas de Dialogo y Concertación Política”. Las Mesas están diseñadas como espacio de debate entre líderes sociales, comunitarios, sindicales y empresariales con la organización política. En estas reflexiones también convergen ciudadanos y ciudadanas independientes que están interesados en la política como herramienta para mejorar la sociedad.
—“Es en el marco de estas discusiones que iremos detectando quienes pueden ser nuestros representantes en el congreso y los municipios” —, nos dicen.
El método de selección de candidatos luce novedoso e inclusivo, pero la morosidad del proceso puede ser fatal. Ojalá no se den cuenta de ese hecho al llegar a la curvita de la Paraguay.
Paralelo a la instalación de las citadas Mesas, nos consta que Alianza País realiza un intensivo esfuerzo por concitar aliados. Tratan de aprovechar a su favor las injusticias cometidas por la Junta Central Electoral cuando negaron el reconocimiento a decenas de movimientos políticos locales.
En el municipio de Baitoa, provincia Santiago, por ejemplo, se conformó el movimiento Iniciativa Ciudadana. Esta agrupación fue la responsable de librar la lucha que culminó con elevar a Baitoa de Distrito Municipal a Municipio. Por tanto, en las elecciones del 2016 se escogerán sus primeras autoridades municipales.
Los dirigentes de Iniciativa Ciudadana, consiguientemente, son líderes probados, forjados en un proceso que implicó agitaciones político-sociales y la propensión a la concertación con todos los sectores de la comunidad. Pero para la JCE no fue suficiente, y le negó el derecho a participar en las elecciones venideras.
Pues a partir del desplante de la JCE, Alianza País le ofreció la oportunidad a IC de ir aliados en el municipio. Y eso es beneficioso para ambas partes. Pero más provechoso resultaría para Alianza País, si analiza sus propios actos y saca sus propias consecuencias.
El punto es el siguiente: si Alianza País logró en Baitoa un acuerdo con fuerzas locales emergentes, exitosas pero sin experiencias de índole administrativas y con ética que sólo a posteriori la podremos valorar, ¿por qué tanto periquitos para ponerse de acuerdo en los demás municipios y provincias del país? 
El país electoral exige a Alianza País asumir con gallardía el reto. Le demanda mostrar, no sólo discursos políticos, sino gestos claros de vocación de poder. Candidatos y candidatas con talento y don de servicio tienen de sobra en las diferentes provincias y municipios del país.
El camino impone abrir nuevas trochas para alcanzar nuevos ámbitos. Y ello obliga a dejar de lado, por el momento, el puritanismo tartufiano.(http://acento.com.do/)

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