El Cañero

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13 de agosto de 2015

Duarte en la restauración de la Independencia

RAFAEL PERALTA ROMERO
rafaelperaltar@gmail.com

Resulta imposible hablar de la Restauración (1863)  sin hablar de la Independencia (1844). Y claro está,  no podemos referir la Independencia dominicana sin  el nombre de Juan Pablo Duarte, quien fuera el armador del proceso político que condujo al logro de ese objetivo, lo que lo  convirtió  en fundador de la República.

Al constituirse  la República Dominicana, quedaron al frente  del poder político los  representantes de la ideología conservadora,  encabezados por el presidente Pedro Santana. Los trinitarios representaban  las ideas liberales, el nacionalismo verdadero. Santana no quería cerca a nadie que oliera a las ideas democráticas de Juan Pablo Duarte.

A unos los fusiló y a otros los  sacó del país. El padre de la Patria fue de los extrañados.  A sólo seis meses de fundada la República, el  22 de agosto de 1844, Duarte fue sacado del país. Se radicó en Caracas, Venezuela, y allí estaba cuando en marzo de 1861, Santana entregó la soberanía nacional al reino de España.          

En el exilio, el Patricio contacta  a algunos amigos y leales independentistas y pone en marcha un movimiento de apoyo a la recuperación de nuestra soberanía.   Desde  abril de 1862, Duarte    busca  ayuda en Venezuela  con el fin de retornar  al  país para unirse a los planes conspirativos contra la dominación española.

Duarte   hizo gestiones con el gobierno venezolano   y  consiguió ayuda material. Según los informes, recibió  la suma de mil pesos, para ser usados en pro de restaurar la Independencia dominicana.  Pagó  un flete a los fines de ser traslado con su tío Mariano, su sobrino Vicente Celestino  y el poeta y soldado patriótico  Manuel Rodríguez Objío.

Venía  a  ponerse a la orden del gobierno provisional, comandado por el general José Antonio Salcedo. Arribó al país el 25 de marzo de 1864 tras 20 años de ausencia, poniéndose a las órdenes del Gobierno restaurador. Su primera visita fue dispensada a su amigo el general Matías Ramón Mella que se encontraba enfermo.

Llegaron al puerto de Montecristi -Norte de la isla-  donde fueron recibidos por el general Benito Monción, luego continuaron hacia  Guayubín.  En ese momento, la guerra se había tornado insoportable para los españoles,  el gobernador La Gándara  pidió autorización al monarca  ibérico para iniciar negociaciones de paz. Hubo que dársela.


La  salida de las tropas españolas se inició el diez de julio de 1865. La nación volvía a ser libre y soberana de toda potencia extranjera, como planteara  siempre su ilustre fundador, Juan Pablo Duarte. Este domingo se cumplen  152 años de esa gloriosa  gesta, específicamente del inicio de la guerra  que permitió restaurar nuestra Independencia. 

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