El Cañero

10 de junio de 2017

El Chivo de Celina

Rafael Torres
Una amiga de este grupo me ha pedido la historia del chivo de Celina, pues un enamorado le dijo que él está por ella como el chivo aquel.
Aquí le va: Se cuenta como un hecho real que hace muchos, años una señora llamada Celina tenía una, crianza de chivos en el patio de un ranchito en que vivía en las cercanías de Rio Sala'o. En la manada un chivo viejo que había sido un tremendo padrote parecía ya cansado.
Las chivitas le floreteaban y nada; se le arrimaban y nada, daba la impresión de que el viejo chivo estaba gastado ya y que había colgado el guante.
Un día de buenas a primeras el chivo se paró en dos patas berreando como en sus buenos tiempos y se fue en dirección al rio, se tiró al agua y lo cruzó nadando rumbo a Buena Vista.
Celina y quienes vieron aquello se asombraron, ¿un chivo meterse al agua y nadar? Creyeron loco al chivo y lo dieron por perdido, que había cogido el monte.
Al otro día estuvo el chivo de vuelta en casa de Celina, pero en la tarde, rumbo al rio y a cruzarlo a nado rumbo a Buena Vista, ritual que llevaba a diario el jodío chivo. ¡Qué tiburones del carajo, e pa’lla que voy!
¿Qué había pasado? Al viejo caprino le había llegado el olor de unas chivitas de Buena Vista que lo aficiaron a tal extremo que nadaba cruzando el rio.

Algo sin ejemplo, nunca visto, el súmmum del aficie y la chulería. ¡Un chivo nadador! Por eso desde antaño se dice en La Romana de un hombre loco por una hembra, que está más enamora'o que el Chivo de Celina.
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