El Cañero

27 de abril de 2016

30 años de la tragedia de Chernóbil: Lecciones del pasado para que nunca se repita

El 26 de abril de 1986 marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Un día que cambió la vida de decenas de miles de personas, el paisaje de un territorio para los próximos miles de años, y modificó la forma en que se ve la energía atómica en el mundo. Fue el día que el nombre de Chernóbil se convirtió en sinónimo del desastre nuclear más grave en la historia.
La tragedia de Chernóbil, enterrada en un enorme sarcófago de cemento, dejó para las generaciones venideras recuerdos dolorosos, pero también lecciones valiosas sobre lo que se debe y no se debe hacer con un reactor nuclear averiado.
Una ciudad soviética de referencia
El 4 de febrero de 1970, con motivo de la construcción de la central nuclear V.I. Lenin y a unos dos kilómetros de la misma, fue fundada en la República Soviética Socialista Ucraniana la ciudad de Prípiat.
El desarrollo de la ciudad progresaba rápidamente. Se construían ajardinados barrios, escuelas y guarderías, tiendas y cafeterías, centros de ocio, cines, hospitales y clínicas: todo esto según los planos arquitectónicos más modernos de aquella época.

La ciudad era joven, como también lo era su población, cuya edad media se situaba entre 20 y 29 años. Más de 1.000 bebés nacían en Prípiat cada año. A principios de los 80, la urbe contaba ya con alrededor de 50.000 habitantes.
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