El Cañero

7 de septiembre de 2016

La colza canadiense bajo la lupa debido a un hongo

Por Pablo Gómez Barrios | amlat@rcinet.ca
Los productores canadienses de colza tuvieron escalofríos la semana pasada y finalmente China decidió esperar antes de volver más estrictas sus reglas de importación de granos de colza destinados a la producción de aceite.
Los escalofríos se debían a que China quería disminuir a 1% la cantidad de impurezas autorizadas en las cargas de granos de colza que le vende Canadá, a partir del primero de septiembre pasado. La razón de esta medida, muy legítima además, es para impedir la entrada en China de un hongo patógeno.

Actualmente la cantidad de impurezas autorizadas es de 2.5% y está claro que para los productores de colza canadienses, al menos por el momento, es imposible reducirla a 1%.
Como ya sabemos, el primer ministro canadiense Justin Trudeau aprovechó la oportunidad que le daba la realización de una reunión del G20 en Hangzhou, China, para hacer una visita oficial a ese país. El tema de la colza estaba en la agenda.
Y afortunadamente, para los productores de colza canadienses, la diplomacia ganó esta primera manga y China suspendió la entrada en vigencia de su nueva regla. Pero es como sacar una espina del corazón para meter una piedrecita en los zapatos. El problema se pospuso, pero tarde o temprano habrá que solucionarlo.
Hay que decir que China es uno de los principales clientes de la colza canadiense y este grano está en el centro de la actividad económica de los agricultores del oeste canadiense, donde se encuentra la mayoría de los 43.000 productores de colza del país. 40% de la producción de granos de colza son exportados hacia China, lo que representa 4 millones de toneladas que convertidos en dólares son 2 billones de dólares.
La colza es una historia exitosa de agricultura en Canadá y se desarrolló en el transcurso de las últimas 4 décadas. Y el hongo, que preocupa tanto a los chinos y que provoca la enfermedad llamada Pie negro de la colza, se llama Leptosphaeria maculans, explica Richard Bélanger, profesor en el Departamento de Fitología y titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Fitoprotección de la Universidad Laval.
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