El Cañero

20 de septiembre de 2016

El resurgimiento de algunos pueblos indígenas en Argentina tras siglos de penurias

VICTORICA, Argentina.- Cada año, la noche del 23 de junio, se reúnen en un lugar sagrado en estas llanuras ocres para celebrar el Año Nuevo de un calendario precolombino. Vestidos con ponchos y un tipo de joyería llamado tupu, ofrendan comida, celebran un banquete con costillas asadas y cuentan historias. Por la mañana marchan alrededor de un poste ceremonial de madera y una fogata alimentada durante la noche en honor a la tierra.
Para los indios ranqueles la escena está cargada de emociones y ofrece una visión de su resurgimiento en medio de una larga lucha por el reconocimiento después de siglos de penurias y pérdidas.
A lo largo de todo el continente americano, por supuesto, se han desarrollado luchas similares, pero el sentimiento de haber sido excluidos del diálogo nacional ha sido especialmente grave para los pueblos indígenas de Argentina.
Mientras que legisladores de Buenos Aires y de las provincias han hecho distintos esfuerzos de reconciliación, los líderes indígenas se quedaron perplejos el año pasado cuando Mauricio Macri, después de ganar la elección presidencial, destacó solo los logros de los inmigrantes europeos influyentes en su discurso (más tarde trató de calmar los ánimos reuniéndose con representantes indígenas).

“Ningún presidente argentino ha hecho esfuerzos reales para reparar el daño hecho a los pueblos indígenas”, dice Pedro Coria, de 51 años, sindicalista y presidente del Consejo de Caciques Ranqueles en Santa Rosa, la capital de la provincia de La Pampa. (NYtimes)
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