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26 de mayo de 2019

DE VILLA FAVORITA A LOS MARES DEL SUR: LA GRAN AVENTURA DE FRANCESCA THYSSEN-BORNEMISZA, MECENAS Y ACTIVISTA


La protagonista de nuestra portada de junio dedicada a la ecología quiere salvar los océanos y cambiar el mundo. Y no necesariamente por ese orden.
POR PALOMA SIMÓN - revistavanityfair.es
FRANCESCA THYSSEN-BORNEMISZA
Francesca Thyssen-Bornemisza (Lausana, 1958) creció entre obras maestras. El Joven caballero en un paisaje, de Vittore Carpaccio, con el que comparte color de pelo y belleza renacentista; el Cristo resucitado, de Bramantino, que le daba miedo de niña “porque sus ojos te miran desde cualquier perspectiva”; o la Santa Catalina de Alejandría, de Caravaggio, cuya historia conoce al dedillo.
“La modelo era una conocida prostituta que enfrentó a Caravaggio con un tal Ranuccio Tomassoni, a quien el pintor mató en una reyerta en la que casi pierde la vida”, relata enfundada en un caftán de gasa de color rojo que le da un aspecto majestuoso y espectral. Todos colgaban de las paredes de Villa Favorita, en Lugano, el palacio familiar a orillas del lago Ceresio.
Sin embargo, y aunque es hoy una de las coleccionistas más importantes del mundo, su vocación es otra: “Los océanos son la pasión de mi vida. De verdad”, nos cuenta en exclusiva en nuestro número de junio.
Como sucede con el arte, esta pasión también arranca en su juventud. En concreto, en sus frecuentes viajes a Jamaica, donde su padre, el barón Hans-Heirinch Thyssen Bornemisza, poseía una de sus residencias.
“De niña, mi madre -la modelo Fiona Campbell-Walter- abría un erizo de mar para dar de comer con sus manos a los peces de colores, que se arremolinaban a nuestro alrededor como mariposas, sin miedo”.
Sus tres hijos —Eleanore, que va a empezar a trabajar en Madrid para la TBA21, la fundación de arte contemporáneo de su madre; Ferdinand, piloto de Fórmula 3; y Gloria— aprendieron allí a nadar, como ella.
“De repente, dejó de apetecerles practicar snorkel conmigo. Fue devastador, pero ¿cómo culparlos? La pesca había arrasado los arrecifes. Fue mi punto de inflexión”.
Francesca Thyssen Bornemisza practicando
snorkel en Nueva Guinea
.
Así, la mecenas pasó a la acción. “Si eres testigo de la aniquilación de varias especies, de cambios tan radicales en el ecosistema, no puedes ignorarlo. En los últimos tres años he desarrollado allí un proyecto con Markus Reyman, director de la TBA21-Academy —“el alma exploradora” de TBA21— y la Universidad de las Indias Occidentales: la Alligator Head Foundation.
Hemos creado un área de conservación de seis kilómetros en la zona costera más bonita de Jamaica, el Santuario de Peces de East Portland, que ahora es patrimonio estatal y ha sido designado como Hope Spot por la oceanógrafa Sylvia Earle. La biomasa ha aumentado un 200%. Es increíble cómo se recuperan los océanos si se les da la oportunidad”.
Además de la Alligator Head Foundation, Thyssen Bornemisza ha enterrado un tesoro virtual —en realidad, obras donadas por 41 artistas, entre ellos Marina Abramović o el grupo de electroclash Chicks on Speed— en la isla costarricense del Coco para proteger a los tiburones.
También ha animado a numerosos artistas a estudiar el océano e integrarlo en su obra a través de un programa de residencias. “El arte es un lenguaje muy poderoso. Puede contribuir a imaginar un mundo mejor, a transformar la manera de pensar de la gente sin tratar de polarizarla, como hacen los medios de comunicación, además de desarrollar otras cuestiones.
El arte puede atravesar diferentes ámbitos del conocimiento y liderar cambios”, subraya. Para ello estableció hace ocho años la TBA21-Academy, una organización de naturaleza colaborativa y “completamente orientada a la investigación oceánica, a denunciar la explotación de los recursos marinos por culpa de la pesca, la polución o las agresiones acústicas que afectan a las especies marinas. De las que, por cierto, queda un 80% por descubrir”.
Francesca Thyssen Bornemisza con nativos del Pacífico. Ambos sostienen dos de las 300 linternas diseñadas por Olafur Eliasson que repartió durante una de sus expediciones con la TBA21-Academy.

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