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2 de enero de 2019

Empleados del Centro UASD de SPM reiteran demanda de sanción para José Spencer Rondón

 Enrique Cabrera Vásquez (Mellizo).

Delegado del FEPU de los centros UASD Región Este 


Un  ser malvado, perverso,  megalómano, mentiroso, embustero compulsivo,  ruin, manipulador y  maledicente.
José Spencer Rondón
San Pedro de Macorís.-  La historia de la UASD. Nuestra UASD, es bella, hermosa, llena de epopeyas patrióticas y aportes históricos. La sangre de sus mártires y el heroísmo de sus figuras más preclaras hablan por sí solo. Sin embargo, en su estructura han penetrados fieras dañinas. Gente que le importa un bledo el aporte y el significado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Gente que nunca han luchado por ella. Esas lacras y alimañas y  por demás, inescrupulosos, chantajistas, oportunistas y arribistas,  acostumbrado a cambiar de chaqueta según  el soplo de los vientos y la garantía de  sus privilegios, ven la institución académica  como un medio para lograr acumular riquezas,  capital y poder  a costa de su  bien ganada imagen histórica.
Todos esos atributos conquistados en lucha abierta en las calles, junto al pueblo, son pisoteados por vulgares sabandijas infiltrados en su tejido social y nómina laboral. Son los que  traicionan a todo el mundo; violan  sus estatutos, normas, tradiciones, reglamentos, y principios  éticos y morales a sabiendas que nunca serán sancionados en razón  de que cuentan con el apoyo del clientelismo político y  vergonzantes acuerdos electorales soterrados,  y la actitud de resignación de los conservadores que no se meten en nada  mostrándose indiferentes con su pose habitual  de  dejar pasar  y dejar hacer, mientras  ven como ruidoso, desfasado  y necio a todo aquel que reclama sus  justos derechos y defiende los valores de la academia.
El caso del centro de  UASD de San Pedro de Macorís es un ejemplo patético y  dramático de lo arriba expuesto. En la pasada gestión  de José Flete  Morrillo (luciferino,  sórdido, paranoico deprimente, ruin, manipulador y maledicente), y su despiadado asistente administrativo José Spencer Rondón (un ser malvado, perverso,  megalómano, mentiroso, embustero compulsivo, y también ruin, manipulador y  maledicente), los cuales  cometieron toda clase de barbaridades, atropellos y violaciones a los estatutos, reglamentos  y principios de la institución académica, así como a la dignidad de la condición humana de  sus subalternos durante los cuatros años y seis meses que estuvieron dirigiendo el centro.
Cometieron sus tropelías sin el más mínimo  ápice de estremecimiento de conciencia. Barnizaban sus abyectas e  inmundicias acciones con un ropaje de burlas, risas y carcajadas esquizofrénicas. En sus actuaciones se asemejaban a Nerón, Hitler, Mussolini, Duvalier y Trujillo. Y esto es mucho decir. Deduzcan ustedes su talante.  Se volvieron "locos" y "envalentonaron" en sus funciones ejecutivas. El poder puso al desnudo su autenticidad bestial de  odiar y desprecian  todo lo que se parezca a lo humano. Tras ser desplazados de sus cargos dirán todo lo contrario;  fingirán, simularán para engañar, pero su legado de maldad y atrocidades lo perseguirá de por vida, y por demás,  no cambiaran, pues esa es su naturaleza personal, cultural  y psico-social.
Estos dos personajes  se convirtieron en dos  mugres detestables. Protagonistas  del odio y la discordia más soez que se pueda conocer;  de manera atroz  propiciaron    toda clase de vejámenes, abusos y agresiones psicológicas abominables a la condición humana contra el personal docente y administrativo del centro UASD-SPM, sin el más mínimo remordimiento y escrúpulo moral alguno. Solo los afectados saben de la dimensión de su daño moral, emocional y psicológico.
Estos señores aplicaron acciones espantosas y horribles propias de un ambiente de terror, donde incluso se le prohibía a los empleados socializar con aquellos que los jefes sospechaban eran críticos de sus inconductas. Actuaban a sus anchas protegidos por el Poder de turno. 
Ambos conformaron un dúo execrable, despiadado, implacable, dañino  y terrorífico bestial. Sus actuaciones tiránicas no han recibidos ninguna sanción. Toda gira en promesas; promesas que son secuestradas por unos conciliábulos de apañamiento venal, cobarde y cómplice. Sus delitos hoy disfrutan de impunidad y protección  por sus  símiles situados en  instancias del nuevo Poder con  cuyo encubrimiento traicionan la confianza puesta en sus cargos por la rectora Emma Polanco y el Claustro Universitario.
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