A su madre, Doris, y a su hermana Adamaris les llegó su
cita en la corte de inmigración para el 12 de marzo. La niña también se
presentó, aunque no había sido llamada. Pero eso no constó en ninguna parte y
días después recibió una carta de la jueza que lleva su caso con la orden para
que saliera de Estados Unidos.
PATRICIA CLAREMBAUX
HOUSTON, Texas.- A la casa de la familia salvadoreña
Maradiaga Alvarado llegó hace 15 días una carta en inglés firmada por una jueza
de inmigración, pero no la entendieron porque no hablan el idioma. El
miércoles, cuando Dora se presentó con sus dos hijas a la corte, como les
tocaba, le pidió a alguien que le tradujera el papel. Era la orden de
deportación de Laura, la menor de sus hijas, de 11 años.
"La demandada no se presentó" en la corte el 12
de marzo de 2019 a la 1:30pm. Esa era la razón por la que la jueza Clarease
Rankin Yates ordenaba la salida de Estados Unidos de la niña. Y la realidad es
que Laura, su madre y su hermana Adamaris, las tres, se presentaron juntas en
esa cita, que era la primera para todas. Pero Laura no fue hallada en el
sistema ese día y la madre, preocupada, le preguntó a una intérprete de la
corte qué hacer: "La traductora cometió el error de decirles que todo iba
a estar bien", dice César Espinosa, director ejecutivo de la organización
pro defensa de los inmigrantes FIEL. Él cree que ella debió recomendarle hablar
con un abogado o alguien que al menos pudiera explicarle qué debía hacer.
Pero los problemas con el caso de Laura comenzaron antes.
Después de que entraron a Estados Unidos el 5 de octubre por McAllen, Texas,
les asignaron su primera corte para el 2 de febrero. El gobierno seguía cerrado
en medio de la disputa del presidente Donald Trump con los congresistas para
que le aprobaran los fondos para el muro fronterizo. Llegó entonces una nueva
cita, pero solo para Dora y Adamaris con fecha del 12 de marzo. El citatorio de
Laura no llegó. La única carta que recibieron dirigida a la niña era su orden
de deportación.
"No es justo que en las cortes no se aseguren de que
estos errores no se cometan", dice Silvia Mintz, la abogada que la
defenderá. "Es una injusticia la que se está cometiendo en su caso. Ella
se presentó a la corte, no fue error de ella sino de los secretarios de la
corte", agrega.
"Esta familia estaba haciendo lo correcto, nunca
perdieron una corte e hicieron lo que les pidieron. No están corriendo de
inmigración, no se están escondiendo", criticó Espinosa.
La huida
En El Salvador, Laura solo tiene a su abuelo de 75 años.
El resto de la familia cayó en desgracia con la pandilla Barrio 18 desde que
uno de sus tíos fue testigo de un crimen. A él lo mataron de un machetazo en el
estómago. Los siguientes asesinados fueron cuatro de sus primos y otros dos
están desaparecidos.
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