El Cañero

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22 de enero de 2015

CULTURA VIVA Arte y Educación

Por Lincoln López

El arte y la educación en nuestro país han estado atomizados, es decir, divididos. Por otra parte, algunos modelos de enseñanza han privilegiado a la segunda en detrimento del primero, y por consiguiente, categorizándolo como inferior, y lógicamente, a la segunda, de superior.
El arte tiene un componente subjetivo, expresivo, emocional, y en cambio, la educación es objetiva, comprensiva y menos emocional. Una y otra poseen sus propios instrumentos técnicos. Se ha considerado el arte menos productivo, y por lo tanto, propio para la contemplación y la estética (y lo es), y la educación está orientada hacia el utilitarismo. (Muchísimas veces hemos oído esta real y triste expresión: ¡Muchacho no te metas a artista, porque te mueres de hambre!).

Por una razón ideológica, el arte en la educación dominicana ha sido reducido a una cuarta categoría. Tomando como referencia la cantidad de créditos (horas) asignados semanalmente a las materias. Así, hay materias que ocupan un primer lugar con 5 créditos, otras con 4, otras más con 3, y allá en “la cola” el arte con 1 ó 2 créditos semanales. Todas con resultados cualitativos deficientes, impidiendo el desarrollo nacional, y en consecuencia, agravando las desigualdades de todo tipo.
Un ejemplo ideológico lo tenemos en la Era de Trujillo. El régimen cuando organizó e incorporó a la educación artística buscó modelos europeos. Esas propuestas importantizaban el arte y la educación básica y media, y luego, dar paso a as propuestas artísticas profesionales desde la perspectiva de instituciones académicas. Los ejes principales de esos cambios fueron: Italia, Francia, Alemania y Rusia. Aquí la llamaron como en Francia: Bellas Artes. Es una Dirección General creada en 1940 y adscrita a la Secretaría de Estado de Educación. En 1942, el Conservatorio Nacional de Música y Declamación; y hacia 1946, la Escuela de Arte Nacional (Teatro).
Es posible que la tiranía hiciera algunos “ajustes” a esa educación artística por su propia naturaleza política. Pienso que algunos de esos ajustes fueron: 1. Por razones técnicas. Las escuelas fueron iniciadas desde el nivel básico hacia el medio. 2. Por razones de machismo. El ballet que experimentaba un notable desarrollo en el viejo continente, no fue creado oficialmente hasta 1990. Y 3. Por razones ideológicas. Muchos de los artistas que llegaron al país forzados por la Segunda Guerra Mundial, eran liberales; y, muchos, fueron “invitados” a salir del país. No interesaba que el arte formara ciudadanos con pensamiento crítico, un tanto libres…No. Se procuraba un producto estudiantil “amaestrado”, no rebelde; “educadito”, es decir, obediente como mansas ovejas de un homogéneo rebaño (propósito imposible de obtener en un ciento por ciento).
En 1966, llegó al poder político el neotrujillismo, y durante sus 12 años, fue deteriorando la educación artística y simultáneamente edificó algunas estructuras físicas como el Teatro y la Biblioteca Nacional, entre otras. El arte popular y comprometido se volcó entonces, hacia los clubes culturales.
Hoy, con el 4% se construyen nuevas escuelas en todo el país, habrá tanda extendida, con mucho talento dicente pero dramáticamente disminuido el recurso humano docente artístico, y aún no se conoce las propuestas del Ministerio de Cultura. Ya veremos.

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