El Cañero

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28 de agosto de 2019

Doña Zaida Ginebra de Lovatón


Desde 1986 se exhorta: “¡Qué falta hace Doña Zaida!” de aquellas personas que aun la recuerdan con orgullo y admiración.
Zaida Ginebra Lovatón nació en la República Dominicana en la provincia Puerto Plata, el 27 de enero de 1914, y su esposo fue Don Máximo Lovatón Pittaluga, abogado de admiración y respeto, que se involucró en el PRD desde su llegada al país el 5 de julio de 1961 cuando aún no se había desmontado la dictadura de Trujillo. Don Máximo era cuñado de Trujillo, hermano de Gina Lovatón, con quien el “jefe” procreó dos hijos fuera de matrimonio.
Presidenta de la Comisión de Espectáculos Públicos durante ocho años, a partir del 1978.
Fue Directora de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía de la República Dominicana. Entidad que regulaba, filtraba y censuraba (de ser necesario) todo el contenido audiovisual que era difundido en la radio y la televisión. Cada canción debía someterse a una rigurosa evaluación antes de ser escuchada en las radios. Asimismo los programas de televisión eran filtrados por Doña Zaida, antes de salir al aire. Todo esto con la finalidad de prohibir y censurar todo contenido sugerente o con doble sentido. Nada escapaba a su escrutinio y su juicio gozaba de la aprobación de muchos.
Doña Zaida protegió la integridad de hombres, mujeres, jóvenes y niños de la República Dominicana. Defendió la moral de su país, con un valor admirable. Amante de la cultura culinaria, de la alta cocina y fina gourmet, inició un programa matutino de radio, de cocina transmitido por Radio Comercial. Muy escuchado y dirigido a las amas de casa de clase media. Con un estilo peculiar saltaba de la cocina a la política con críticas y denuncias sociales hacia Balaguer y a su gobierno en aquellos tiempos terribles de la represión política de los 12 años.
Adoraba a Peña Gómez, cuya vida salvó muchas veces cuando la intolerancia lo perseguía para liquidarlo. En la Revolución del 65, desde la conspiración contra el Triunvirato hasta el levantamiento del 24 de abril, estuvo en la primera línea de combate. Su casa de Gazcue fue centro de operaciones en muchos momentos difíciles de la historia contemporánea.
En 1978 cuando Antonio Guzmán llegó al poder la llamó para solicitarle colaboración. Le pidió que aceptara la dirección de la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía con autonomía para adecentar la radio y la televisión.
Zaida impuso en la radio y la televisión todos los principios de las reglas morales. En forma radical y responsable, cerró estaciones de radio y televisión, además de cancelar varios carnets de locutores, por violaciones contra la ética y buenas costumbres. Descartó varias músicas a los artistas quienes tenían muy de moda música de doble sentido. Ahora, la radio y televisión presentan la inmoralidad, irrespeto, la falta de integridad, los malos ejemplos y una abusiva explotación comercial de la ignorancia de nuestro pueblo. Las palabras y términos vulgares se han convertido en una moda de mal gusto.
Esta mujer es un ejemplo histórico a seguir, es impresionante ver a una fémina llena de tanto valor,sin miedo a enfrentarse con el peligro presentado por parte de la represión política y de enemigos creados por impedirle o negarle su mala expresión. Es impresionante la rectitud y la gran profesionalidad que demostró, su valor era tan invaluable que ni palabras, y mucho menos extorsiones fueron capaz de intimidarla ni de hacerla cambiar de parecer.
Falleció a los 71 años, en Santo Domingo el 23 de agosto de 1985.
Texto: fuente externa

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