Felipe VI y doña Letizia
visitaron por última vez la Virgen del Rocío en 2006, cuando todavía eran
príncipes de Asturias.
POR D. P. – Vanity Fair
San Valentín ha vuelto a
orientar al sur el rumbo de los reyes. Si el año pasado Felipe VI y doña
Letizia celebraron el día de los enamorados en Rabat con motivo de su primer
viaje de Estado a Marruecos, este 14 de febrero la agenda de Zarzuela les ha
llevado a Almonte, en Huelva, primera parada de una breve gira por Andalucía
que culminará esta tarde en Cádiz. Allí, Felipe VI y doña Letizia han presidido
el congreso científico conmemorativo del 50º aniversario de la declaración como
Parque Nacional de Doñana, una reserva natural que los reyes tendrán la
oportunidad de recorrer dentro de unas horas.
También está de celebración
la Virgen del Rocío por su año jubilar. Por ello, los reyes han aprovechado su
presencia en Almonte para visitarla en la Parroquia de Nuestra Señora de la
Asunción. La visita a la Blanca Paloma, como popularmente se conoce a la Virgen
del Rocío, parece haber inspirado el atuendo de doña Letizia: un vestido blanco
estampando con pequeños lunares negros y claros, y adornado con volantes en las
mangas, que, sin ser uno de gitana, evoca al de las romeras. Se trata de un
diseño de Emporio Armani y la reina lo ha estrenado hoy, aunque recuerda a
otros que tiene de Carolina Herrera.
Es su primera vez en el
Rocío como reyes, pero no la primera visita de Felipe VI y doña Letizia a este
lugar. En 2006, dos años después de su boda, los entonces príncipes de Asturias
ya visitaron a la Virgen del Rocío y recogieron la medalla de honor de la
Hermandad Matriz.
Más numerosas han sido las
visitas de doña Sofía, que ya en 1972, cuando todavía era princesa de España,
participó en la romería vestida de romera y fue nombrada camarera de honor de
la virgen. En 1984, la reina repitió con sus hijas, las infantas Elena y
Cristina. "Si te digo guapa, qué tiene que ver; el rey don Juan Carlos lo
ha de comprender”, le cantaron los rocieros para recibirla. Diez años después,
en 1994, la reina volvió acompañada de su marido, Juan Carlos I, y su suegra,
doña María de las Mercedes, siendo esa la última visita de los reyes de España
a la Virgen del Rocío.
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