El Cañero

Cañero_180-1 by Miguel Rone on Scribd

31 de octubre de 2014

¿Contra los estudiantes?
Señor director:
Durante  treinta  años, Hortensia Peralta de García se ha dedicado a la venta de meriendas en una humilde cafetería en el liceo Sergio Augusto Beras,  en El Seíbo, y con esos ingresos pudo ayudar a su esposo,  Roberto  García Mercedes, a costear los estudios superiores  de sus cuatro hijos, Robert, Edgar, Engels y Yakaira García Peralta, quienes son abogado, médico veterinario, ingeniero civil y médico, respectivamente.
 Como resultado de la  introducción de la tanda extendida en ese centro de estudios,  este humilde negocio al igual que otros, tuvieron que ser sacados de la planta física del liceo. Hasta ahí las cosas están bien, ya que esta modalidad de estudios, patrocinada por el Estado, procura el beneficio de todos en nuestro país.
Resulta que en el nuevo liceo funciona los domingos un plan de estudios denominado "Prepara", y en el plantel no hay alimentos ni bebidas, para que los estudiantes puedan merendar. Hortensia y otras personas con negocios similares, al ver  estas circunstancias,  le pidieron al director del liceo (profesor Williams) autorización para vender sus productos a los estudiantes. Con mucha amabilidad el director le dio el visto bueno.
Pero  resulta que estos negocios han encontrado la férrea oposición de la directora del plan –Corina, dicen que se llama-  antes mencionado. Aunque conoce a Hortensia,  se dirigió a ella en términos  inadecuados e irrespetuosos.  Esta persona quiere evitar que varias familias se ganen la vida honradamente y que de paso les resuelvan un gran problema a centenares de estudiantes,  para que ellos puedan merendar, y en muchos casos saciar la sed y el hambre.
Lamentablemente, esta señora se ha desenfocado con relación a sus funciones.  Olvidó que servir al pueblo es otra cosa, no lo que ella hace.
Con esa actitud la joven directora viola derechos constitucionales a los estudiantes y también a los micro comerciantes, a los primeros su derecho natural a alimentarse y a los segundo su derecho a la libre empresa.
Alguien -tal vez una autoridad-  debería persuadir a la envalentonada directora de Prepara de que permita a los estudiantes, gente adulta, adquirir un refrigerio que el plan oficial no le ofrece.

Atentamente,


Rafal Peralta Romero

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