Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D de "deceased" (muerto), que indica que el lugar ya fue inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para estos desastres.
Agencia AFP
La Guaira, Venezuela
La búsqueda de sobrevivientes se acerca a su fin en
Venezuela una semana después de los terremotos que dejaron casi 2,300 muertos y
miles de desaparecidos, en medio de la desolación de familiares y la urgencia
de ayuda para los damnificados.
La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez,
decretó el miércoles siete días de duelo nacional "en homenaje" a las
víctimas.
El rastreo infructuoso ha dado paso al silencio en zonas
de Catia La Mar, balneario del estado costero de La Guaira, corazón de la
tragedia que provocaron los sismos de 7,2 y 7,5 el pasado 24 de junio.
Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con
la letra D de "deceased" (muerto), que indica que el lugar ya fue
inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para
estos desastres.
"No se pierde el tiempo en un lugar donde no se
espera recuperar personas con vida", dijo a la AFP Javier Rodes,
coordinador de un grupo de rescate español. "La gran mayoría" de
edificios afectados de La Guaira, a 40 km de Caracas, ya están marcados,
agregó.
El colapso de cientos de edificaciones dejó al menos
2.295 muertos, según el balance oficial actualizado el miércoles, mientras la
ONU cifra en unos 50.000 los desaparecidos.
Aunque el gobierno elude referirse a las personas
desaparecidas, asegura que el día de los sismos había unos 30.000 ciudadanos en
La Guaira, de los cuales 6.461 fueron rescatados y más de 13.000 salieron por
sus propios medios o ayudados por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe.
La frustración invadió el miércoles a un grupo de
pobladores de la zona cuando una rescatista estadounidense dijo frente a una
montaña de escombros: "No hay señales de vida".
- Cúmulo de necesidades -
Aunque las posibilidades disminuyen, algunos se aferran
al milagroso rescate el martes de un niño de tres años hallado con vida por
socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio.
Las redes sociales en tanto siguen inundadas de fotos de
niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de
teléfono para recibir datos.
Pero poco a poco la atención gira hacia los miles que
quedaron en la calle y para quienes no hay suficiente alimento, según advirtió
el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos,
canchas deportivas o precarios campamentos a la intemperie.

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