Viven fuera de su país, pero su voto puede ser decisivo: así ganan peso las diásporas en las elecciones de América Latina
Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español
Que una elección sea ajustada en Perú y se defina por
décimas no es una novedad. De hecho, el triunfo de Keiko Fujimori por unos
50.000 votos fue más “holgado” que sus tropiezos en 2021 y 2016. Pero la
derrota de Roberto Sánchez marcó un hito inédito en América Latina: fue la
primera vez que un candidato tuvo más apoyo en el territorio nacional, pero
terminó perdiendo tras incorporarse el voto en el exterior.
El escenario no se repitió con el mismo impacto en
Colombia, que también tuvo una muy reñida segunda vuelta, con unos 250.000
votos de ventaja de Abelardo de la Espriella. La diferencia sobre Iván Cepeda
hubiese sido de menos de 75.000 de no ser por los votantes radicados fuera del
país.
La polarización en la región, que en parte ha llevado a
algunos escenarios muy reñidos, da mayor relevancia al voto extranjero, con
especial impacto mediático, mientras varios países avanzan en normativas para
facilitar y ampliar la participación de sus ciudadanos fuera del país.
El resultado en estas mesas también concita la atención
porque en algunos casos es la última parte del electorado en ser contabilizada,
lo que hace parecer que tienen un rol especialmente determinante, aunque valgan
lo mismo que los votos de cualquier provincia o región. “Hay una trampa del
calendario perniciosa. Son los votos que se cuentan al final, por lo que parece
que son votos decisivos”, dijo a CNN el politólogo Manuel Alcántara Sáez,
director del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS-AIP)
en Panamá.
Para la politóloga Marcela Ríos Tobar, directora para
América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y
Asistencia Electoral (IDEA Internacional), si los resultados en Perú y Colombia
no hubieran sido tan estrechos, el voto de las diásporas sería un tema
marginal. “No sé si podemos decir que se ha transformado o que tiene más peso,
no creo que podamos extrapolar esos resultados. Depende de otras dimensiones,
como cuánta población de la diáspora tiene cada país y qué porcentaje vota”,
apuntó.
¿Entonces, cómo varía la realidad de los votantes en el
extranjero y su posible impacto?
Baja participación, lejos de su potencial
Ríos parte por subrayar que el ausentismo es
considerablemente mayor en el exterior. “En general, las diásporas votan mucho
menos que las poblaciones en sus territorios. La participación (en promedio) no
alcanza el 13 %, versus un 61 % (en las mesas del país). También tiene que ver
con la magnitud de las diásporas”, explicó.
Las normativas de cada país también marcan una diferencia. En Perú, donde el voto es obligatorio también para los residentes en el exterior y la inscripción es automática tras el cambio de domicilio, sufragaron más de 300.000 personas y la participación alcanzó el 27 % del padrón en la segunda vuelta de junio, en línea con el promedio histórico.

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