Por elCaribe
Nuestro
escaso desarrollo reedita un régimen sui géneris, que más que un sistema
políticamente organizado es una cultura que enseña que el Presidente de la
República lo puede todo, ya que en un santiamén podría enriquecer a un pobre o
empobrecer a un rico, instalar hoy el tema principal de la agenda nacional y
sustituirlo mañana por otro, preferiblemente un escándalo.
Es un
fenómeno social, pues por múltiples motivos el primer mandatario en estos
“paisitos” es casi omnipresente, pero también llegan coyunturas que por más
malabares de sus estrategas resultan indeseables.
Si
fuera por deseos, los presidentes ofrecieran todo el tiempo pan y circo. Por
ejemplo, ¿alguien cree que a Abinader les resultan simpáticos los ruidos
actuales y gente hablando plepa a toda hora por la radio y las redes.

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