El primer icono de moda árabe posa con la alta joyería de Cartier y repasa una vida llena de luces, las de la escena club de los años 80 y los desfiles de Gaultier y Alaïa, y de sombras, una infancia de abusos y desarraigo. Redescubrimos a una leyenda.
Por Paloma Simón Vanity Fair
REALIZACIÓN JOANA DE LA FUENTE
"La primera vez que probé la heroína fue en los
baños del Palace. […] Camarfasse, el camello del Tout Paris, me ofreció mi
primera raya. Esnifé del tirón un polvo marrón que me revolvió las fosas
nasales. […] Nunca había sentido nada igual, mi cuerpo libre de dolor. Amaba a
todo el mundo, todo el mundo me amaba a mí. […] Encontré la poción mágica”.
En 2024 Farida Khelfa (Lyon, 1960) lanzó su autobiografía
Une enfance française. Publicada por Albin Michel, la editorial francesa de
Martin Amis o Amélie Nothomb, fue uno de los acontecimientos literarios de la
temporada. Tan impactante como bien escrito, el libro revela una infancia de
malos tratos, incesto y abusos sexuales en el seno de una familia numerosa de
origen argelino. Una juventud marcada por la adicción a las drogas, que superó
gracias al psicoanálisis y a la maternidad. Al amor. La mujer que quemó la
pista de baile del Palace y de Les Bains Douches, la musa de Gaultier, Alaïa y
Mugler que terminó casándose con el magnate Henri Seydoux —padre de la actriz
Léa Seydoux— ante sus amigos Nicolas Sarkozy y Carla Bruni, escondía una
historia que poco tiene que ver con el glamour de las pasarelas parisinas,
donde Khelfa reinó en los años 80 como la “única magrebí de la banlieue, lo que
me dio enseguida una notoriedad que no tardó en traspasar fronteras”, relata.
“Incluso gané un premio literario. Escribir supuso una grata sorpresa para mí.
Et Voilà”, me dice hoy con modestia en un descanso de la sesión de fotos en un
estudio de París.
Ante la cámara, la también documentalista deja claro
enseguida por qué su pigmalión Jean Paul Goude, se empeñó en convertirla en el
primer icono de moda de origen árabe. “Para mí, encarnaba el arquetipo de su
elegancia, con esa dignidad y sofisticación superiores incluso a las de la
mujer europea”, declaró en su día el autor de las instantáneas más icónicas de
la que fuera su pareja durante siete años. Entre ellas, la que ilustra la
portada de su libro.
Abrigo y body con encaje de Dolce amp Gabbana y
pendientes Nitelia en oro blanco y diamantes de Cartier Alta Joyería.
Abrigo y body con encaje de Dolce & Gabbana y
pendientes Nitelia, en oro blanco y diamantes, de Cartier Alta Joyería.
fotografÍa ROCÍO RAMOS
REALIZACIÓN JOANA DE LA FUENTE
Personaje fundamental de la escena social y cultural
europea del último medio siglo, Farida Khelfa responde a las preguntas
incómodas con franqueza y una risa contagiosa, y acaba todas las frases con un
voilà que le da a todo un aire de ligereza. No es una mujer solemne ni sombría.
Creció pensando que recibir palizas y humillaciones era lo más normal del
mundo. Que, en árabe, bastardo significa hijo. Así se refería su madre a ella y
a sus hermanos; jamás les dijo “Te quiero”. “Puede que tu llegada a este mundo
haya sido difícil, pero después tienes que cambiar de rumbo. Decir: ‘No. Viví
todo eso, pero se acabó. Voy a empezar de cero. A trazar mi propio camino. Las
cosas malas que me sucedan serán mi responsabilidad, no de los demás. Si lo que
me pasa es por mi culpa, puedo cambiarlo. De lo contrario, no”, detalla sobre
la filosofía de vida que la ha ayudado a imponerse a su destino.

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