Manuel María Mercedes dijo que en los últimos seis años la Policía ha incurrido en unas 600 ejecuciones.
Javier Flores
Santo Domingo, LD.- La tarde del pasado viernes el cabo
de la Policía Nacional José Francisco Moreta Heredia mató de un disparo al
joven de 18 años, Darlin Mercado Pérez, un hecho que quedó registrado en un
video que circula en redes sociales.
En el audiovisual se escucha cuando uno de los jóvenes
acepta que “se pueden llevar” la motocicleta durante una requisa; sin embargo,
uno de los oficiales lo toma de la mano y le indica que va preso, lo que inició
el forcejo entre ambos. El agente luego saca el arma y le propina un disparo a
otro joven que se acercó a donde estaban.
La trágica muerte del joven en el sector Herrera, Santo
Domingo Oeste, ocurre apenas semanas después de que unidades policiales mataran
a Marky Abraham García Gil, alias “Maiky”, quien fue alcanzado por un disparo,
aunque tenía las manos levantadas durante una intervención realizada en el
sector El Hatico, provincia La Vega, en otro hecho que quedó también grabado en
un vídeo.
Mercado y García Gil son solo dos de las personas que han
sido ejecutadas por agentes de la Policía Nacional. De acuerdo a las propias
estadísticas del cuerpo del orden, unas 146 personas murieron en esas mismas
circunstancias durante los primeros seis meses de 2026.
Sin embargo, de acuerdo a declaraciones a LISTÍN DIARIO
de Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de Derechos
Humanos, en los últimos seis años, la Policía Nacional ha realizado más de 600
ejecuciones extrajudiciales, sin especificar la cantidad.
Mercedes deploró que esa práctica ha sido “más
recurrente” en los últimos años, a pesar de encontrarse en el marco de la
“reforma policial” que realiza la gestión gubernamental del presidente Luis
Abinader.
Tragedia Villa Altagracia
Uno de los casos más trágicos fue el ocurrido durante un
asueto de Semana Santa de 2021. La pareja de esposos Elisa Muñoz y Joel Díaz,
fueron acribillados por un retén policial que confundió el vehículo de los
pastores evangélicos con el de una banda que asaltaba en los alrededores de
Villa Altagracia.
Joel y Elisa se encontraban en sus funciones de pastores
en la comunidad Los Colgados de ese municipio y de vuelta a su hogar tuvieron
que atravesar por un tramo de la autopista Duarte poco iluminado y con un retén
policial colocado que hacía disminuir la marcha de todos los vehículos que
circulaban delante de ellos.
Allí, los agentes policiales que se encontraban en el
retén le hicieron señas a Joel para que se le adelantara a los otros vehículos
en la fila. En ese instante comienzan a dispararles de frente, sin haberles
preguntado o advertido a los ocupantes del vehículo sobre alguna situación.
“Nos hicieron parada, luego que nos hicieron parada comenzaron a apuntarnos y dispararnos y yo me abajé. Cuando pararon pude ver que mi amigo que se encontraba delante estaba herido en el cuello, luego parece que al él desmayarse se aceleró el carro un poco, y se fue en vía contraria, no sé, pero al ellos ver que el carro volvió a moverse continuaron disparando”, expresó Claudio Ramírez, quien junto a Carlos Pérez eran los dos acompañantes de Joel y Elisa, a las afueras del destacamento de Villa Altagracia, adonde fueron trasladados.

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