Autoridades tributarias resaltan la necesidad de avanzar hacia modelos digitales, inteligentes y centrados en el ciudadano para responder a los desafíos de la economía global
El acto inaugural estuvo encabezado por el ministro de
Hacienda y Economía, Magín Díaz, el director general de la DGII, Pedro Urrutia
Sangiovanni, y el secretario ejecutivo del CIAT, Márcio F. Verdi, quienes
coincidieron que la transformación tecnológica representa una herramienta
fundamental para fortalecer la administración tributaria, mejorar los procesos
de fiscalización y facilitar el cumplimiento de las obligaciones fiscales.
Urrutia destacó que la modernización tecnológica de las
administraciones tributarias ya no constituye una opción, sino una necesidad
impostergable frente a los cambios acelerados de la economía digital y las
nuevas dinámicas globales.
Afirmó que las administraciones tributarias enfrentan el
reto de evolucionar hacia modelos más ágiles, inteligentes y centrados en el
ciudadano, capaces de responder a contribuyentes cada vez más conectados e
informados.
El titular de la DGII sostuvo que la transformación
digital no se limita a la incorporación de herramientas tecnológicas, sino que
implica una redefinición profunda de la misión institucional, pasando de
estructuras reactivas a administraciones predictivas, de procesos manuales a
ecosistemas inteligentes y de enfoques centrados únicamente en el control a
modelos equilibrados entre facilitación y fiscalización.
Afirmó que la DGII ha asumido este proceso con
determinación mediante una agenda orientada al fortalecimiento de la
eficiencia, la transparencia y la calidad de los servicios, impulsando la
digitalización de procesos clave, el uso estratégico de los datos y la
simplificación de trámites para los contribuyentes.
De su lado, Verdi expresó que el mundo de la tributación
continúa transformándose rápidamente, impulsado por la digitalización, la
globalización y las nuevas realidades económicas.
Explicó que los avances tecnológicos representan
oportunidades para mejorar la eficiencia y eficacia de las administraciones
tributarias, aunque también exigen actualización constante de competencias,
mayor colaboración internacional y capacidad de adaptación institucional.
Desafío

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