Un estudio de Kaspersky revela que, actualmente, el 11%
de los empleados en América Latina visita sitios de contenido para adultos
desde sus dispositivos de trabajo. Aunque la cifra muestra una ligera reducción
frente al 13% registrado en 2018, es probable que estos datos estén
subdimensionados. Aun así, la persistencia de este hábito pone en riesgo a las
organizaciones de la región y demuestra que, tras varios años, aún enfrentan un
reto en su cultura de ciberseguridad.
Los ciberdelincuentes aprovechan el alto tráfico en estos
sitios para lanzar sus ataques. Por ejemplo, se han detectado páginas falsas de
servicios de modelos que transmiten en línea, para robar dinero, datos y
extorsionar a las víctimas. También existen aplicaciones fraudulentas donde
prometen “contenido exclusivo” y suelen ocultar malware. Si un empleado usa
estas plataformas en dispositivos de trabajo, arriesga a su empresa al
secuestro de sistemas y datos sensibles o filtraciones. Esto provoca que la operación
se detenga, que los costos de reparación sean millonarios y la confianza de los
clientes se vea comprometida.
El riesgo es mayor cuando los colaboradores utilizan su
correo del trabajo para registrarse en estas plataformas, pues el uso de
contraseñas débiles o repetidas facilita el trabajo de los criminales para
robarlas, entrar al perfil del empleado y filtrar información o suplantar su
identidad a fin de engañar a otros compañeros. De hecho, investigadores de
Kaspersky ya han detectado credenciales de acceso corporativas filtradas en la
dark web de personas que se inscribieron en sitios para adultos con su cuenta
laboral.
Lo más preocupante es que a través del tiempo estos
hábitos han persistido a pesar de que los colaboradores son cada vez más
conscientes de los riesgos. De acuerdo con el estudio de la compañía, más del
71% de los trabajadores en la región sabe que usar equipos de la oficina para
fines personales como este puede comprometer la seguridad de su empresa; aunque
ese conocimiento no se está traduciendo en hábitos de prevención reales.
“Estamos ante un desafío de cultura organizacional en
ciberseguridad. Las empresas deben fortalecerla para que sea la responsabilidad
la que guíe el uso de las herramientas de trabajo. Se trata de que los
empleados comprendan que separar su vida personal de los equipos de oficina es
una medida de protección mutua: blinda a la empresa contra ataques, mientras
que se ponen a salvo a sí mismos de amenazas que pueden escalar hasta la
extorsión. Al establecer este orden digital, el colaborador deja de ser un
blanco fácil para convertirse en el principal protector de su propia seguridad
y la de la compañía”, comenta Claudio Martinelli, director general para
Américas en Kaspersky.
Para que las empresas puedan protegerse y construir esta
cultura en ciberseguridad, los expertos de Kaspersky recomiendan:
● Fortalecer las políticas de uso de los activos corporativos. Prohibir el uso de dispositivos y correos institucionales para fines personales o registros en servicios externos (redes sociales, comercios, sitios para adultos, entre otros). Esto evita que la identidad corporativa quede expuesta en plataformas fuera del control y protección de la empresa.

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