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21 de mayo de 2026

Recluyen en cuarteles de Santiago a presos preventivos

Entre “La Carcelita” y destacamentos se origina el baile de los presos en la ciudad de Santiago.

En este Destacamento Policial también recluyen a presos preventivos en espacios reducidos y hacinados. Listín Diario

Hensy Martínez, Indira Vásquez

Santiago, LD .- La crisis de los privados de libertad en “La Carcelita” de Santiago, ahora se ha mudado a los destacamentos policiales de Santiago.

El encierro comienza mucho antes de que un juez conozca una medida de coerción.

Detrás de barrotes oxidados, entre calor sofocante, malos olores y celdas saturadas, decenas de personas permanecen retenidas durante días y hasta semanas esperando una audiencia que, según establece la ley, debe celebrarse en un plazo máximo de 48 horas.

Durante un recorrido realizado por distintos cuarteles de Santiago, este medio constató condiciones de hacinamiento e insalubridad que defensores públicos y abogados califican como una violación sistemática a derechos fundamentales.

El primer golpe llega incluso antes de entrar a las celdas. En el destacamento de Pueblo Nuevo, un mal olor a putrefacción y penetrante domina el ambiente. La humedad atrapada en los pasillos y la fetidez anticipan las condiciones en las que sobreviven los detenidos.

La escena, sin embargo, no es aislada; en destacamentos como El Ejido, la unidad de Violencia de Género, las condiciones se repiten: espacios reducidos, sobrepoblación, ausencia de ventilación y detenidos retenidos en instalaciones concebidas únicamente para estadías temporales.

Allí, bajo techos sofocantes y celdas improvisadas, permanecen hombres y mujeres a la espera del conocimiento de medidas de coerción.

La defensora pública Milagros del Carmen Rodríguez atribuye la situación al colapso del Centro de Atención y Privación de Libertad Provisional (CAPLIP), conocido como “La Carcelita”, cuya falta de capacidad ha provocado que los destacamentos funcionen como cárceles improvisadas.

“En mi visita como defensora, los destacamentos estaban abarrotados de personas con solicitud de medida de coerción sin que se les conociera la medida, porque nadie los traslada al momento en que está fijada”, denunció.

La consecuencia directa es que detenciones preventivas terminan convirtiéndose en encierros prolongados dentro de celdas policiales diseñadas para permanencias momentáneas.

Lo que debió ser una retención temporal se ha transformado, según abogados consultados, en un limbo judicial marcado por aplazamientos, falta de transporte y saturación institucional.

Cabe destacar que hay personas que permanecen privadas de libertad por redadas, por rebeldía o por pago de una deuda o manutención.

hacinamiento y calor

Dentro de las celdas, el espacio desaparece y los detenidos permanecen hacinados en cuartos reducidos donde apenas pueden moverse. Algunos soportan las altas temperaturas en pantaloncillos debido al calor extremo y la falta de ventilación.

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