Héctor Gambini Clarín | ☕ 7 Minutos
El Gobierno corre detrás de cada nuevo foco de incendio
del caso Adorni con un sifón. Cree que si ningunea el tema o lo pone bajo un
eslogan dramático -”Vienen por nosotros”; “Buscan hacernos caer”- despertará la
empatía social hacia un funcionario al que cada día le aparece un nuevo gasto,
siempre en dólares cash.
Pero la magia no sucede. Es de ese ámbito judicial -para
el que Adorni dice guardarse las respuestas privadas- de dónde vienen las balas
públicas. La última escena muestra al funcionario gastando miles de dólares en
negro, presuntamente evadiendo impuestos del gobierno al que representa.
Eso es lo que está en la conversación pública: las 10
primeras consultas que lideraban las búsquedas de Google Trends ayer en la
Argentina incluían las palabras “Adorni” o “cascada”, por el detalle que el
jefe de Gabinete encargó para su pileta.
El funcionario insistió en el Congreso y en la Casa
Rosada en que tiene derecho a su vida personal y se ha preguntado, en una
entrevista radial: “¿Estamos todos locos?”.
En sus malabares dialécticos, habla de manzanas, pero lo
que importa son las peras. Nadie ha cuestionado su vida personal. No es
necesario sentarse al lado del Presidente para las fotos, ni forzar la agenda
pidiéndoles más apoyo a funcionarios incómodos.
Tiene que contestar una sola pregunta, única y sencilla:
de dónde salieron esos dólares.
Estas son las noticias más importantes del día. ¡Buen
miércoles!

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