En el Día Mundial del Wi-Fi, Liberty Networks examina el papel fundamental de la infraestructura submarina y terrestre de alto rendimiento para garantizar una conectividad inalámbrica confiable en toda América Latina
Miami, 16 de junio de 2026 - En el Día Mundial del Wi-Fi,
Liberty Networks destaca una verdad fundamental que suele pasarse por alto: el
rendimiento del Wi‑Fi empresarial depende
completamente de la infraestructura que lo respalda. Los cables submarinos, la
fibra terrestre y los centros de datos de baja latencia son la columna
vertebral invisible que permite a los estándares inalámbricos más avanzados rendir al máximo.
La dependencia oculta: la realidad de la red de
transporte del Wi‑Fi
En toda América Latina, las empresas están adoptando
rápidamente herramientas cloud‑first, plataformas de
colaboración en tiempo real y sensores de
IoT. Sin embargo, muchas dan por hecho que basta con actualizar los puntos de
acceso para resolver la congestión, las interrupciones o los picos de latencia. En la práctica, todos los datos que
viajan por una red Wi‑Fi pasan por múltiples sistemas de cables
submarinos y de rutas terrestres.
Una implementación saludable de Wi‑Fi empresarial requiere procesadores dedicados, múltiples puntos de acceso de
bajo consumo y configuraciones centralizadas. Sin embargo, estos elementos no
pueden compensar una ruta internacional de alta latencia. Cuando una transacción en la nube falla o una
videoconferencia se congela, la raíz del problema casi nunca es la señal inalámbrica;
es la red que la respalda.
Datos que definen la magnitud del desafío
Según destaca la Wireless Broadband Alliance (WBA) en la
infografía del Día Mundial del Wi‑Fi 2026, el valor económico global del Wi‑Fi se estima en 4,9 billones de dólares. Solo en Estados Unidos, se proyecta que el
Wi‑Fi genere 7,54 millones de empleos
para 2027 y contribuya con el 3,4% del PIB en las grandes economías. América Latina sigue esta misma trayectoria: a medida
que más empresas migran al trabajo híbrido y a operaciones
digitales, la presión sobre
las redes de transporte existentes crece exponencialmente.
Actualmente, 6.000 millones de personas están conectadas
en todo el mundo, usando 21.100 millones de dispositivos conectados. Los envíos
anuales de dispositivos Wi‑Fi totalizan 4.100 millones,
incluidos 269,1 millones de dispositivos Wi‑Fi 7. Se espera que el valor de mercado del Wi‑Fi 7 alcance los 26.200 millones de dólares para 2030. Estas cifras
subrayan una tendencia clara: la demanda de capacidad inalámbrica se acelera a un ritmo mucho mayor que la
modernización de muchas redes subyacentes.
Latencia, congestión y la conexión submarina
Según la International Data Corporation (IDC), la
creciente demanda de capacidades de IA impulsa directamente la modernización de
las redes empresariales, convirtiendo la resiliencia de la red de transporte en
una necesidad estratégica. Tecnologías como la Voz sobre Protocolo de Internet
(VoIP), que habilita plataformas como Zoom y Microsoft Teams, requieren
latencias de un dígito o de dos dígitos bajos en milisegundos para garantizar
su confiabilidad. Ese presupuesto de latencia se ve afectado por toda la ruta
de red, desde la conexión inalámbrica hasta las redes de transporte regionales
y los cables submarinos que llevan los datos por el Caribe y América Latina.

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