Carlos Galván Clarín | ☕ 7 Minutos
Manuel Adorni se ilusionaba con un respiro. El debut de
la Selección en el Mundial -triunfo contundente, hat-trick de Messi- ofrecía la
oportunidad de correr, al menos por un tiempo, la atención de la tormenta
política y judicial que lo rodea.
Durante la mañana y el inicio de la tarde, la apuesta
pareció funcionar. Televisión, radio y portales replicaron casi en exclusiva el
entusiasmo por el equipo de Scaloni. La agenda pública entró en modo
celebración. Pero duró poco.
Con el correr de las horas, el foco regresó al
Adornigate. En el oficialismo denuncian una ofensiva mediática -Lilia Lemoine
habló de “apriete del periodismo”-, pero el caso ya exhibe una inercia propia,
imposible de contener desde la Casa Rosada.
El fiscal Gerardo Pollicita, a cargo de la investigación
por presunto enriquecimiento ilícito, avanzó con nuevas medidas para poner a
prueba la explicación del funcionario sobre la acumulación de ahorros por medio
millón de dólares.
En el plano político, el oficialismo debió moverse para
evitar una sesión en el Senado prevista para hoy y que prometía escalar el
conflicto. La sesión pasó para la semana que viene, cuando la oposición promete
ir a la carga con la interpelación de Adorni, en caso de que aún siga en su
cargo.
Curiosidad. En público, el peronismo endurece su postura.
En privado, su cálculo es otro: apostar a que el funcionario continúe y
desgaste al Gobierno.
Mejor empecemos con las noticias del día. Buen jueves.

No hay comentarios:
Publicar un comentario