Lisa, una de las cuatro integrantes de Blackpink, se convirtió en una de las estrellas del pop más famosas sobre la faz de la tierra. Y ahora, tras su papel en The White Lotus y haber vendido todas las entradas de su residencia en Las Vegas, aspira a convertirse en la primera superestrella transfronteriza del K-pop. ¿Podrá “la princesa Diana de Tailandia” triunfar lejos de su continente?
Por José Criales-Unzueta Vanity Fair
Fotografía de Ethan James Green
Salto de cama de Conner Ives, sujetador de Kim Shui,
zapatos de Maison Ernest, tocado de New York Vintage y anillo de Bulgari Alta
Joyería.
A primera vista, Lalisa Manobal no parece ser una de las
personas más famosas sobre la faz de la tierra.
La persona sentada frente a mí un soleado jueves por la
tarde en el Soho House de West Hollywood pasa por una persona normal de 29
años, si bien una inusualmente cautivadora. No lleva maquillaje y se ha
retirado del rostro su flequillo recto, un elemento característico de su imagen
pública, meticulosamente diseñada. Da sorbos a su matcha latte —con hielo y
leche entera— y, tras ofrecer un cálido abrazo a modo de presentación y
deshacerse en disculpas por sus nueve minutos de retraso, se sienta y me pregunta
por mi bolso de mano. Tiene forma de bota de tacón de aguja, algo que consideré
que podría hacerle gracia a esta estilosa y polifacética tailandesa y ayudar a
romper el hielo. Me pregunta si puede sacarle una foto y se acomoda en su
silla.
“Siento que de pequeña nunca me entraba la timidez”,
afirma. Se sentía segura de sí misma en las actuaciones escolares y frente a su
familia y amigos. “Me encanta estar sobre el escenario. Me encanta expresarme,
así que tal vez mi madre y mi familia se dieron cuenta y me animaron”,
prosigue. Se apuntó a clases de baile en la guardería.
Parece que Manobal estaba destinada a ser una estrella,
ya sea a base de pura fortaleza y determinación, la suya y la de su alentadora
madre, Chitthip Brüschweiler. O tal vez fue el destino.
Lisa, tal y como se ha dado a conocer al mundo, es una de
las cuatro integrantes de Blackpink, el grupo de chicas que bate récords y ha
transformado el Zeitgeist que debutó en 2016 y es en gran medida responsable
abrir paso al K-pop (el pop surcoreano) en el mainstream mundial. Junto a
Jisoo, Rosé y Jennie, los nombre artísticos de Kim Ji-soo, Roseanne Park y
Jennie Kim, respectivamente, Blackpink es uno de los grupos de chicas más
exitosos de la historia. Es el grupo musical con más suscripciones en YouTube y
el grupo de chicas con más reproducciones en Spotify.
“Es básicamente la princesa Diana de Tailandia”, dice
David Bernad, el productor al que conoció cuando la ficharon para la tercera
temporada de The White Lotus de HBO, en la que debutó como actriz.
A principios de junio, Manobal es la mujer asiática con
más seguidores en Instagram (105 millones) y también la “idol” (así es como se
denomina a las estrellas de pop surcoreanas) de K-pop con más seguidores.
Money, el segundo single de su álbum de debut, Lalisa, es la primera canción de
un artista K-pop en solitario en alcanzar los 1000 millones de reproducciones
en Spotify. Tiene una canción con Anitta and Rema en el disco oficial del
Mundial de fútbol, y este año hará historia al convertirse en la primera
artista K-pop con una residencia en Las Vegas, concretamente en The Colosseum
del Caesars Palace, donde actuará por un período limitado. Las cuatro fechas
disponibles a lo largo de dos fines de semana de noviembre se agotaron en menos
de 10 minutos.

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