José Carlos Cueto
Corresponsal de BBC News Mundo en Colombia
El abogado de derechas Abelardo de la Espriella y el
senador de izquierdas Iván Cepeda se juegan la presidencia en segunda vuelta
con la obligación de consolidar sus votos de la primera y de convencer a
aquellos que eligieron a otros candidatos hace apenas tres semanas.
Los proyectos de los candidatos no pueden ser más
distintos y su electorado, al menos mirando los mapas, parecen mostrar una
Colombia fracturada.
Una central, andina, que vota derechas. Otra periférica,
litoral, amazónica y fronteriza que apuesta por la izquierda.
Pero esta polarización de la que hablan medios y
analistas pierde fuelle al hablar con gente de pie.
Noticia
Juan Fernando Giraldo, un investigador de opinión
pública, me cuenta que en el campo y las ciudades se encuentra con muchas
personas con demandas mutantes y que se alejan de la dicotomía
izquierda-derecha.
No suelen ser votantes bien vistos. “Tibios”, les llaman,
en un país que por la guerra y odios añejos uno parece obligado a posicionarse
sin ambages.
Serán esos votantes descontentos con De la Espriella y
con Cepeda los que, como casi siempre, serán la clave para decantar la balanza
por uno u otro.
“Al final siempre acabamos votando por el extremo menos
malo”, me decía antes de primera vuelta, frustrado, Camilo Antonio, un taxista
en Bogotá.
Gane Cepeda o De la Espriella, deberá recordar que tendrá
que gobernar un país enorme, complejo, con los problemas de seguridad y
desigualdad que afectan a la mayoría y al que rara vez le dan la oportunidad de
alejarse de trincheras.

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