Por Eva Brito Revista Aldaba
Antes de integrar cualquier obra de arte a un diseño, es
importante considerar y mantener el equilibrio entre el arte y el espacio.
Mantener una distribución que ubique todo en el lugar, no solo poner obras que
tomen el peso de toda la decoración. El reto es que la obra sea también parte
de la decoración común y el mobiliario, pero sin exterminar lo que la hace
especial.
Cómo implementar arte hogar
Al tener una escultura o una obra lo primero que viene a
nuestra mente es darle relevancia colocándola sobre un pedestal o punto
estratégico, no obstante, podemos encontrar otros lugares para posicionarlo. Un
espacio con buena luz natural que no deje apreciar sus texturas, materiales y
detalles.
Las estructuras de pared son una de estas tantas
alternativas. Compuestas por células espaciales o simplemente módulos
tridimensionales, son unidades geométricas u orgánicas que permiten modificar
su forma y posición. El diseño de este módulo se replica para combinarlos y
formar composiciones con una intención estética detrás.
Dependiendo del estilo de decoración que busques, puedes
optar por construir módulos de hierro o madera que, permiten trabajar con
distintas texturas y tonos en sus superficies. Su construcción en madera aporta
un toque atemporal al diseño de la casa, desde lo minimalista a lo moderno.
Estas estructuras nos dan la posibilidad de formar siluetas escultóricas que
parecen obras de arte en la pared.
Sin embargo, sus formas geométricas a gran escala no
reemplazan el arte, crean un espacio para darles en la decoración. Además de
ser composiciones artísticas, otorgan funcionalidad, ya sea como biombos o
estanterías. Siguiendo esta técnica para implementar el arte en el hogar, ¿Qué
podría colocarse sobre esta pieza de diseño?
Una combinación intencional
Tanto para almacenar como para presentar esculturas de
acero, porcelana incluso artesanías hechas localmente, funcionan perfectamente
construir collage, un ‘mix & match’ y composiciones, otras maneras de
implementarlas. El brutalismo, la elegancia y la modernidad en un mismo
espacio, sobre una estructura que juega con la jerarquía visual.
Asimismo, es posible utilizar estas estructuras para
desarrollar una narrativa más clara, agrupando obras bajo un mismo lenguaje
estético y conceptual o movimiento. De esta manera, la pared se convierte en un
espacio curado que refleja no solo gustos, sino una visión más amplia del arte.
Una galería en el hogar. No obstante, el arte no tiene que vivir únicamente en
la sala; puede integrarse en los pasillos, sobre consolas, junto a la entrada o
incluso en espacios como el comedor. Hacen que todo el recorrido dentro del
hogar sea más interesante.

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