Son dos problemas corporales diferentes, que requieren tratamientos diferenciados desde el punto de vista médico-estético
EFE Diario
Libre
El lipedema afecta casi exclusivamente a las mujeres y no
se presenta en los pies ni las manos, mientras que el linfedema sí que puede
darse en estas extremidades, explica el doctor Hamidreza Eskandari, director de
la clínica Golden Estética
El doctor Eskandari explica a EFE que “el linfedema
ocurre cuando existe una acumulación anormal de líquido proveniente de la linfa
(rico en proteínas) en el tejido subcutáneo, ya sea debido a un fallo o un
bloqueo en el sistema linfático”.
Una prueba clave para diferenciar ambos trastornos es el
‘signo de Stemmer’. Consiste en el que médico pellizque la piel de la parte
superior del segundo dedo del pie del paciente. Si consigue asir un pliegue de
piel, se descarta el linfedema y se pueden atribuir los síntomas de la
hinchazón al lipedema.
Las denominaciones científicas de estos dos tipos de
hinchazón persistente que afectan diversas áreas del cuerpo guardan cierto
parecido, por lo que muchas personas confunden un problema con el otro, pero no
son lo mismo, ni en cuanto a su origen ni en lo que respecta a sus
consecuencias y tratamientos, explican los especialistas en medicina estética.
El linfedema o edema linfático es una enfermedad crónica
y progresiva caracterizada por una hinchazón (edema) y causada por la
acumulación de líquido en los tejidos blandos del organismo, debido a la
incapacidad del sistema linfático de drenar la linfa, un líquido esencial para
el sistema inmunitario, explican desde Quirónsalud, QS,
(www.quironsalud.com).
La forma secundaria de esta dolencia (la más frecuente,
debida un trastorno subyacente), afecta principalmente a las piernas y los
brazos, pero también puede darse en la pared torácica, el abdomen, el cuello o
los genitales.
Esta afección puede producir inflamación, dolor severo e
infecciones cutáneas recurrentes que alteran significativamente la calidad de
vida, según QS.
Por su parte, el lipedema es una patología crónica debido
a la cual la grasa se distribuye de forma irregular debajo de la piel,
formándose como consecuencia, acúmulos (acumulaciones) de tejido adiposo en
algunas zonas del cuerpo, principalmente en las piernas, la cadera, los glúteos
y los brazos.
Esta patología cutánea y progresiva del tejido graso, que
padecen casi exclusivamente las mujeres afectando a una de cada 10, está
causada por la proliferación e inflamación de las células grasas, y suele ser
infradiagnosticada, debido a que sus síntomas pueden confundirse con la
obesidad o la celulitis (cambios en la apariencia de la piel), de acuerdo con
Quirónsalud.
Esto ocasiona una desproporción entre el volumen de las
zonas afectadas y el resto del cuerpo, según esta misma fuente.
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