Todo comenzó el 24 de abril de 1965 con la Revolución de
Abril, un levantamiento cívico-militar que buscaba restaurar al presidente
constitucionalmente electo Juan Bosch y la Constitución de 1963, tras el golpe
de Estado de 1963. Los constitucionalistas, liderados por figuras como el
coronel Francisco Caamaño, enfrentaron a las fuerzas lealistas del sector de
San Isidro.
Ante el temor de Washington de que el movimiento derivara
en “una segunda Cuba” en pleno auge de la Guerra Fría, el presidente Lyndon B.
Johnson ordenó la intervención. El 28 de abril de 1965, marines estadounidenses
comenzaron a desembarcar en las costas dominicanas, inicialmente con la excusa
de proteger las vidas y propiedades de ciudadanos norteamericanos y
extranjeros.
Lo que empezó como una operación limitada se convirtió
rápidamente en una invasión a gran escala. En pocas semanas, más de 40,000
soldados estadounidenses (Marines, la 82.ª División Aerotransportada y otras
unidades) ocuparon parte de Santo Domingo, estableciendo una “línea de
seguridad” que dividió la ciudad. Posteriormente, se formó la Fuerza
Interamericana de Paz (FIP) bajo el paraguas de la OEA, aunque la mayoría de
las tropas seguían siendo norteamericanas.
La resistencia del pueblo dominicano y de los
constitucionalistas fue heroica. En las calles de Santo Domingo, especialmente
en la Zona Colonial, el Puente Duarte y barrios populares, se libraron intensos
combates. Miles de dominicanos tomaron las armas para defender su soberanía.
El saldo fue doloroso: se estima que entre 2,800 y más de
4,000 dominicanos perdieron la vida (la mayoría civiles), además de cientos de
heridos. Del lado estadounidense se reportaron alrededor de 44 muertos y más de
170 heridos. La intervención se prolongó hasta septiembre de 1966, cuando las
últimas tropas estadounidenses se retiraron.
Políticamente, la Operación Power Pack impidió el triunfo
pleno de la Revolución de Abril y allanó el camino para las elecciones de 1966,
en las que resultó electo Joaquín Balaguer. Para muchos dominicanos, esta fecha
representa una nueva humillación a la soberanía nacional, la segunda después de
la ocupación de 1916-1924.Por esa razón, el 28 de abril fue declarado Día de la
Soberanía Nacional por la Cámara de Diputados. Es un día para recordar a los
héroes y mártires constitucionalistas, rendir homenaje a quienes lucharon por
la dignidad del país y reafirmar que la voluntad del pueblo dominicano no se
doblega ante intervenciones extranjeras.
Hoy, más de seis décadas después, la lección sigue
vigente: la soberanía no es un regalo, se defiende con coraje y memoria. Que
este 28 de abril nos sirva para honrar nuestra historia, valorar nuestra
independencia y seguir construyendo una República Dominicana libre, justa y
soberana.
¡Gloria a los héroes de Abril!
¡Viva la soberanía nacional!

No hay comentarios:
Publicar un comentario