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28 de abril de 2026

Dostoyevski. Talento y bondad

 “El descubrimiento de Dostoyevski ha sido para mí más importante aún que el de Stendhal. Dostoyevski es el único hombre que me ha enseñado algo en psicología”. (Nietzsche)

Por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz

Logró ser lo que quería, sufrió mucho por cómo le trataron los demás y por el largo exilio siberiano que supuso un cambio en su forma de escribir y de pensar. Hombre justo, dadivoso, cuya extensa obra fue moderna y sigue estando de moda en nuestra sociedad actual; no hay más que leer Apuntes del subsuelo (1964): monólogo psicológico y filosófico donde destaca el gran análisis de la mente humana, lo que valora en su obra el editor Arca Rafael Cansinos.

Nietzsche afirmó: “El descubrimiento de Dostoievski ha sido para mí más importante aún que el de Stendhal. Dostoievski es el único hombre que me ha enseñado algo en psicología”. Albert Einstein resaltó su trascendencia humana y psicológica asegurando que «Dostoievski me da más que ningún científico» y Virginia Woolf confesó que, «aparte de Shakespeare, no hay lectura más emocionante que la de Dostoievski».

Por otro lado, está la extraña relación con sus compatriotas contemporáneos. Tolstoi y él se profesaban mutuamente verdadera simpatía y admiración. Tenían un amigo común, el filósofo Nikolái Stráhov, y los dos se transmitían los cumplidos por medio de él; ellos nunca se vieron ni expresaron jamás el deseo de conocerse.  En cambio, su relación con Turgueniev dio mucho que hablar. Él también había ido a San Petersburgo a hacer su carrera de novelista; le conoció cuando ambos eran jóvenes y estaban llenos de ambición. “Mi padre le admiraba mucho, hasta que fue conociéndole mejor y su admiración se fue transformando poco a poco en aversión. Fue más cruel que los otros; nunca quiso admitir que tuviese talento y toda su vida se burló de él y de sus novelas”.

«“¡Yo tengo un carácter extraño! ¡Yo tengo un mal carácter!”, confesaba con frecuencia en sus cartas a los amigos, sin comprender que su carácter no era ni extraño ni malo, sino, sencillamente, lituano. Y es que mi padre no era el más ruso de los rusos como muchos lo consideran porque su familia paterna era de origen lituano». Estas frases están extraídas del libro Vida de Dostoyevski por su hija, (2011) firmado por Aimée Dostoyevski quien nos muestra otra visión del gran escritor, incidiendo en sus orígenes.

Rusia estuvo mucho tiempo bajo el yugo de los tártaros y quedó fuertemente mongolizada, mientras que en Lituania estuvieron los normandos. En la parte más agreste de Lituania existe un lugar llamado “Dostoyevo”, antiguo dominio de la familia; eran católicos muy fervientes e intolerantes, razón por la que su padre huyó —para no convertirse en eclesiástico— a Moscú, a los quince años, sin dinero, a estudiar Medicina. Se convirtió en el jefe del gran hospital del estado, se casó con una joven moscovita, María Nechaiev, y recibió, al lado del hospital, casa con jardín y criados a su servicio. Aquí nacerá Fiodor Dostoyevski (1821-1881), el segundo de siete hijos.

Excepto cuando se trataba de la educación de sus hijos, era muy avaro, aunque poseía terrenos y dinero. “Como muchos polacos y lituanos, mi abuelo despreciaba a los rusos y los consideraba unos bárbaros. A sus hijos los educó a la europea, pero les leía los episodios de la historia rusa, así como las obras de los grandes escritores rusos”. También les enseñó la lengua francesa y el latín; a pesar de su severidad, nunca llegó a los castigos corporales (muchos moscovitas eran azotados vigorosamente). Su esposa dulce, sumisa, enteramente abnegada por su familia, murió joven por la suma de su debilidad y de los alumbramientos.

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