“El descubrimiento de Dostoyevski ha sido para mí más importante aún que el de Stendhal. Dostoyevski es el único hombre que me ha enseñado algo en psicología”. (Nietzsche)
Por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz
Nietzsche afirmó: “El descubrimiento de Dostoievski ha
sido para mí más importante aún que el de Stendhal. Dostoievski es el único
hombre que me ha enseñado algo en psicología”. Albert Einstein resaltó su
trascendencia humana y psicológica asegurando que «Dostoievski me da más que
ningún científico» y Virginia Woolf confesó que, «aparte de Shakespeare, no hay
lectura más emocionante que la de Dostoievski».
Por otro lado, está la extraña relación con sus
compatriotas contemporáneos. Tolstoi y él se profesaban mutuamente verdadera
simpatía y admiración. Tenían un amigo común, el filósofo Nikolái Stráhov, y
los dos se transmitían los cumplidos por medio de él; ellos nunca se vieron ni
expresaron jamás el deseo de conocerse.
En cambio, su relación con Turgueniev dio mucho que hablar. Él también
había ido a San Petersburgo a hacer su carrera de novelista; le conoció cuando
ambos eran jóvenes y estaban llenos de ambición. “Mi padre le admiraba mucho,
hasta que fue conociéndole mejor y su admiración se fue transformando poco a
poco en aversión. Fue más cruel que los otros; nunca quiso admitir que tuviese
talento y toda su vida se burló de él y de sus novelas”.
«“¡Yo tengo un carácter extraño! ¡Yo tengo un mal
carácter!”, confesaba con frecuencia en sus cartas a los amigos, sin comprender
que su carácter no era ni extraño ni malo, sino, sencillamente, lituano. Y es
que mi padre no era el más ruso de los rusos como muchos lo consideran porque
su familia paterna era de origen lituano». Estas frases están extraídas del
libro Vida de Dostoyevski por su hija, (2011) firmado por Aimée Dostoyevski
quien nos muestra otra visión del gran escritor, incidiendo en sus orígenes.
Rusia estuvo mucho tiempo bajo el yugo de los tártaros y
quedó fuertemente mongolizada, mientras que en Lituania estuvieron los
normandos. En la parte más agreste de Lituania existe un lugar llamado
“Dostoyevo”, antiguo dominio de la familia; eran católicos muy fervientes e
intolerantes, razón por la que su padre huyó —para no convertirse en
eclesiástico— a Moscú, a los quince años, sin dinero, a estudiar Medicina. Se
convirtió en el jefe del gran hospital del estado, se casó con una joven
moscovita, María Nechaiev, y recibió, al lado del hospital, casa con jardín y
criados a su servicio. Aquí nacerá Fiodor Dostoyevski (1821-1881), el segundo
de siete hijos.
Excepto cuando se trataba de la educación de sus hijos,
era muy avaro, aunque poseía terrenos y dinero. “Como muchos polacos y
lituanos, mi abuelo despreciaba a los rusos y los consideraba unos bárbaros. A
sus hijos los educó a la europea, pero les leía los episodios de la historia
rusa, así como las obras de los grandes escritores rusos”. También les enseñó
la lengua francesa y el latín; a pesar de su severidad, nunca llegó a los
castigos corporales (muchos moscovitas eran azotados vigorosamente). Su esposa
dulce, sumisa, enteramente abnegada por su familia, murió joven por la suma de
su debilidad y de los alumbramientos.

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