Redacción CDN
Bautista aseguró que la desconfianza de las comunidades
hacia la minería tiene fundamentos sólidos, vinculados a experiencias pasadas
que han dejado daños ambientales significativos. Explicó que estos antecedentes
han marcado la percepción ciudadana y dificultan cualquier intento de nuevos
proyectos extractivos.
El especialista destacó que la minería “se ha ganado su
reputación”, haciendo referencia a los pasivos ambientales dejados por
operaciones anteriores, tanto estatales como privadas.
“Venimos de una minería… que nos dejó un lastre, lo que
le llaman un pasivo ambiental”, afirmó, al recordar los impactos generados por
operaciones como Rosario Dominicana y otras explotaciones que utilizaron
químicos altamente contaminantes.
Estas declaraciones fueron ofrecidas durante una
entrevista en el programa 55 Minutos con Julissa Céspedes, que se transmite de
lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 10:00 p.m.
En cuanto al conflicto en San Juan, Bautista expresó su
respaldo a la oposición comunitaria, especialmente por tratarse de una zona con
alta fragilidad hídrica. “Soy de los que se opone rabiosamente a la explotación
minera aguas arriba”, enfatizó.
Sin embargo, planteó la necesidad de realizar un estudio
ambiental estratégico independiente que permita evaluar la viabilidad del
proyecto con base científica. “Esa es una propuesta muy sabia”, dijo, al
referirse a la iniciativa impulsada por la Academia de Ciencias.
El experto advirtió que, más allá de los permisos
legales, existe un elemento determinante: la aceptación social.
“Carece de algo elemental… la licencia social, y es
evidente que la sociedad de San Juan no está de acuerdo”, explicó.
Bautista también alertó sobre los riesgos económicos y
ambientales de apostar por la minería en un contexto volátil. Señaló que la
rentabilidad depende de factores como el precio internacional del oro, lo que
podría dejar daños irreversibles si las empresas abandonan los proyectos.
“¿Qué pasa con el pasivo ambiental? ¿Qué pasa con esa
minería que ya te abrió la montaña?”, cuestionó.
Asimismo, destacó que San Juan posee un alto potencial
agrícola, ecoturístico y productivo, que podría verse afectado por la actividad
minera.
“San Juan es un valle todavía intenso por explotar” en
términos sostenibles, afirmó.
El ambientalista concluyó que el país enfrenta un reto
institucional importante, al señalar limitaciones históricas en la supervisión
ambiental.
Nos faltan años, décadas para lograr fortalecer… la
capacidad de supervisar una explotación minera”, advirtió.
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