Verja perimetral es una de las prioridades para centro educativo salesiano
Melanie Cuevas
Santo Domingo, LD .- La Plaza
Educativa Don Bosco ha albergado los sueños de cientos de niños y adolescentes
que entre sus aulas y pasillos han recibido el pan de la enseñanza,
convirtiéndose en profesionales guiados por valores cristianos, que hoy sirven
a la sociedad.
Sin embargo, estos sueños hoy se
convierten en uno en común: hacer de la plaza un Parque de Gracia en Hainamosa,
que además de beneficiar a la comunidad educativa, integrada en la actualidad
por más de 2,500 estudiantes y 360 colaboradores, sea un epicentro de educación
ciudadana en Santo Domingo Este y modelo a seguir para otros centros
educativos.
Conformada por el Centro
Educativo Salesiano Monseñor Juan Félix Pepén, el Instituto Politécnico
Salesiano Hainamosa, el Centro de Excelencia Salesiano profesora Liduvina
Cornelio, un centro oratorio y una casa de acogida, esta obra guiada por
sacerdotes salesianos urge la ayuda colectiva para brindar mayor seguridad a
los alumnos y mejores espacios de esparcimiento y desarrollo para la comunidad.
Así lo describieron la
Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco (Codonbosco), personal de la
plaza y comunitarios de los sectores alrededor del centro en el encuentro
“Listín en el Barrio”, encabezado por el director del diario, Miguel Franjul y
el editor en jefe, Juan Eduardo Thomas, donde externaron las principales
necesidades que presentan.
“Tenemos que hacer una verja,
aquí se metieron una vez la banda los trinitarios y atacaron incluso a una de
las directoras de uno de los centros, cosa peligrosísima, estamos luchando con
el gobierno o con quien sea de poder poner una buena verja y tener unos
controles y podrá entrar todo el mundo, pero con seguridad”, expresó el
sacerdote de la orden salesiana, Juan Linares, rector de la plaza.
Esta verja perimetral, es el
punto de partida de las necesidades de la plaza, con una superficie territorial
de 111,821.02 metros cuadrados, bordeada por al menos cinco comunidades de
Santo Domingo Este que, funcionaría para brindarles mayor seguridad y libre
esparcimiento a los estudiantes que entre sus canchas y extensas áreas se
desarrollan.
Esta necesidad surge, ante la
invasión a la propiedad en que han incurrido algunos vecinos, utilizando la
verja existente como pared de refuerzo para sus construcciones, facilitando que
terceros accedan desde los techos en horario escolar, agredan a estudiantes y
personal del centro y también roben pertenencias de las aulas, como denuncian
ha ocurrido anteriormente.
La visión del padre Linares es
que esta construcción se realice en material resistente, como blocks de
concreto, para que permanezca en el tiempo y brinde la tranquilad que los
alumnos necesitan. Aunado a esto, la plaza necesita una red de cámaras de seguridad,
que permita monitorear el extenso terreno y sirva como medida preventiva ante
cualquier eventualidad, puesto en la actualidad cuentan con 73 cámaras que
resultan insuficientes, requiriendo 100 extras para la verja perimetral.
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