Qué más revela el estudio
43% de los encuestados cree que en el futuro las parejas
virtuales sustituirán a las humanas**, una percepción que muestra cómo la IA
está penetrando en la vida afectiva de la región.
- El fenómeno ya no es marginal: **la relación con
“compañeros virtuales” es una experiencia real para millones de personas**.
Riesgos destacados
Los reportes enfatizan que este auge viene acompañado de
amenazas crecientes:
- Estafas románticas automatizadas
- Robo de datos personales
- Exposición emocional y manipulación algorítmica
- Vulnerabilidad ante fraudes que explotan la intimidad
digital
¿Qué significa esto para la región?
La narrativa que se repite en los medios es clara: **el
romance digital dejó de ser un experimento futurista y se convirtió en una
práctica cotidiana**, impulsada por algoritmos que prometen afinidad emocional,
compañía y personalización.
Mientras la tecnología sigue transformando las relaciones
amorosas, aumentan los riesgos de estafas y exposición de datos. Kaspersky
comparte recomendaciones para protegerse.
Cupido se digitalizó y sus flechas ya no dependen solo de
miradas o coincidencias del destino, sino de algoritmos e inteligencia
artificial que ayudan a encontrar el “mejor match”, incluso si es virtual.
Según un estudio de Kaspersky, 43% de los latinoamericanos cree que, en el
futuro, las personas tendrán parejas virtuales en lugar de relaciones con seres
humanos reales; una idea que ya no solo pertenece a la ciencia ficción, pues
12% de los usuarios en la región ha tenido una relación con un “compañero virtual”
impulsado por IA, una señal de que la tecnología dejó de ser solo un medio para
conectar con otros y se ha convertido en protagonista del romance digital.
Las parejas virtuales de inteligencia artificial son
personajes capaces de sostener conversaciones fluidas dentro de apps o
plataformas digitales, desde chats de texto y audio hasta avatares
interactivos. Los usuarios pueden crear a su “compañero ideal”, definiendo su
nombre, personalidad y rasgos que cumplan con lo que buscan en una relación, ya
sea alguien divertido, romántico, comprensivo o que te escriba justo cuando más
lo necesitas. Estos sistemas “aprenden” a adaptarse a los gustos de cada persona,
recuerdan detalles personales y ofrecen compañía constante, redefiniendo la
intimidad en un espacio donde no hay alguien real del otro lado de la pantalla,
pero sí una conexión emocional que muchos viven como genuina.
Los riesgos surgen cuando la confianza depositada en estos “compañeros” comienza a influir en la toma de decisiones de las personas, en su intercambio de información sensible o su protección frente a posibles amenazas digitales. Y es que, mientras Cupido afina su puntería con ayuda de la inteligencia artificial, no solo atrae a personas en busca de relaciones fuera de lo tradicional, sino también flecha a ciberdelincuentes que aprovechan esta tecnología para desarrollar sus propias plataformas de parejas virtuales, apoyadas en chatbots y sitios de phishing, que continúan siendo una amenaza frecuente para atraer a nuevas víctimas.

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