Las vallas publicitarias en video 3D constituyen una experiencia social. Los transeúntes se detienen, graban con sus teléfonos y comparten, con muchas posibilidades de convertir un anuncio publicitario local en un fenómeno viral global. Los productos parecen "saltar" de la pantalla, eliminando la barrera entre lo digital y lo real
SD, RD – 20 de febrero de 2026 – En este momento hay avenidas en el mundo que no solo son lugares de tránsito: son una suerte de teatro tecnológico sin precedentes. Las vallas publicitarias en video 3D lo han hecho, al redefinir la relación entre el ciudadano y la oferta de servicios y productos comerciales. A diferencia de la publicidad exterior tradicional, estos gigantes dispositivos funcionan bajo la premisa de la profundidad y la ruptura física. Al engañar al ojo humano mediante perspectivas forzadas, los productos parecen "saltar" de la pantalla, eliminando la barrera entre lo digital y lo real. Su atributo diferenciador, tal como lo indican especialistas, es su capacidad de generar una presencia de gran volumen a cielo abierto que transforma un espacio público común en un espectáculo visual que cautiva a los peatones.
Es una experiencia
colectiva y orgánica. Mientras que el mercadeo digital en dispositivos móviles
es una actividad individual, el 3D en grandes pantallas es una experiencia
social. Cautiva la mirada de las personas de a pie. La gente se detiene, graba
con sus teléfonos y comparte, con muchas posibilidades de convertir un anuncio
ubicado en una avenida específica de su ciudad en un fenómeno viral global.
Además, la marca gana un sello de vanguardia y sofisticación. En estos espacios
urbanos, el marketing ha dejado de ser una interrupción para convertirse en un
espectáculo que los transeúntes eligen consumir, comentar y celebrar.
IA y hardware:
un team que borra la ficción
Detrás de este impacto
visual, existe una carrera tecnológica. Las grandes firmas de tecnología no
solo están compitiendo por quién fabrica la pantalla más grande, sino por quién
logra la integración más fluida entre el hardware de exhibición y la Inteligencia
Artificial (IA). La IA está permitiendo que estas proyecciones 3D sean cada vez
más dinámicas y realistas, sin necesidad de que los transeúntes necesiten usar
lentes especiales. La IA está
optimizando la iluminación virtual del contenido para que no compita ni se deje
interferir por la luz solar real de la ciudad en ese momento, o ajustando el
movimiento de los elementos visuales según el flujo de audiencia detectado.
Las inversiones actuales se
centran en crear diodos emisores de luz (LED) con densidades de píxeles tan
altas que el ojo no logre distinguir el grano de la imagen, incluso a
distancias cortas. Al sumar la IA a esta ecuación, el contenido deja de ser un
video estándar para convertirse en una entidad inteligente que parece entender
el espacio físico que ocupa. Estamos ante una optimización del marketing
exterior donde la sofisticación técnica permite que la creatividad supere
límites geométricos.
El paisaje
global transformado: lo que hace Samsung

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