Por elCaribe
El presidente Abinader no tiene una rutina
para cambiar a sus funcionarios; tanto puede hacerlo el 27 de febrero o el 16
de agosto, o en cualquier otro momento. Se le acusa de mover poco sus fichas y
de que a lo que más llega es a hacer rotaciones.
Quizá convenga ahora una lavadita de cara de
lo que hay señales, que llegan de algunos funcionarios enmudecidos, que no
aparecen ni en los centros espiritistas y huyen a periodistas como el Diablo a
la cruz.
Malo es que se rumora que de nuevo habrá
rotaciones y que seguiremos soportando a algunas postalitas repetidas, mientras
esperan turno hombres y mujeres capaces que podrían aportarle a Abinader en
este su último tramos del está obligado a hacer lo mejor de su obra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario