Gismery Rosario Torres declaró que
necesitan un centro
que brinde atención primaria a los enfermos.
Audry Trinidad
Santo Domingo, LD.- Por más de 30 años el barrio Villas
del Norte, El Licey, en Santo Domingo Norte ha mantenido una lucha ferviente
para obtener el acceso a servicios básicos como educación, atención médica
primaria, agua potable y seguridad,
La comunidad que no cuenta ni con su calle principal
pavimentada, tiene que recorrer largas distancias para ser atendidos por un
profesional de la salud, ya que no cuentan con un Centro de Primer Nivel de
Atención, y al llamar al Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad
911, la ambulancia no puede entrar por el deterioro de la vía.
Esperanzados y sin filtro, los comunitarios exigieron a
las autoridades escuchar sus reclamos durante el encuentro “Diálogos para la
Convivencia Barrial”, una iniciativa del LISTÍN DIARIO que busca acercar a las
comunidades y autoridades para abordar problemas que afectan la convivencia en
los barrios dominicanos.
Gismery Rosario Torres, presidenta de la Junta de Vecinos
de Paraíso II del Licey, declaró que necesitan un centro que brinde atención
primaria a las personas enfermas junto a una “Farmacia del Pueblo”, que les
permita tener acceso a medicamentos a un bajo costo.
“Necesitamos una atención primaria porque las personas se
mueren al querer llegar al hospital y más también por vía del transporte que no
tenemos. También necesitamos una botica popular, ya que las farmacias también
nos quedan retiradas.”, indicó.
Las calamidades de este barrio capitalino no se limitan
al sector salud, los niños y adolescentes son una población vulnerable que
crece con limitaciones para su desarrollo personal y profesional porque no
cuentan instalaciones deportivas, parques urbanos, centros de capacitación
técnica, o un centro cultural.
La comunitaria Mariana Montero Martínez señaló que la
falta de estas instalaciones es una de las causas que en Villas del Norte haya
incrementado la delincuencia, al asegurar que la juventud incurre a delinquir
por no encontrar oportunidades de superación.
“Para que la delincuencia se acabe un poco más y se
atrase un poco más, el gobierno debe de darle posibilidades a las personas para
que encuentren un trabajo para sostener a la familia, para que la juventud
pueda desarrollarse tienen que darle la posibilidad de estudiar
principalmente”, sostuvo.
Uno de los males que aquejan a los comunitarios es la
delincuencia, los robos de animales, viviendas y en vehículos tienen en zozobra
a los comunitarios, quienes piden se refuerce el patrullaje policial en la
zona.
Graciela Rincón, trabajadora comunitaria del Licey,
calificó como “grave” lo que se vive en el día a día con los robos en el
sector, reportándose dos y tres robos a la semana sin que los responsables
enfrenten consecuencias.
“Pones los hierros, te rompen los hierros, se meten en la
casa y se llevan todo. ¿Cómo la gente sale así?”, afirmó.

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