Por elCaribe
ADP amenazó con movilizaciones
por retraso en el pago de incentivos de Evaluación Docente, con lo que hace lo
que mejor sabe hacer: esperar el inicio del año escolar para presionar.
En las vacaciones la ADP no se
siente, pero desde que el alumno llega al aula lo toma de rehén, lo secuestra.
Exigir el pago de incentivos so pena de afectar la docencia es un chantaje, que
no toma en cuenta la respuesta de Educación de que los pagos están programados.
Es la misma vieja maña de otros
gremios, de choferes y médicos, por ejemplo, expertos en anunciar huelgas para
que los llamen a negociar. Logran titulares en los periódicos con los que meten
miedo al funcionario a cargo, que casi siempre cede a la presión.
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