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“La
meta nunca es lograr un cuerpo más liviano a expensas de la fuerza o la
vitalidad del rostro, sino construir un organismo fuerte, firme y sano para los
próximos años”, señala el médico internista y fundador de D-Clinik.
Miami,
Ver caer la cifra en la balanza suele verse como el único indicador de éxito.
Sin embargo, perder peso con demasiada rapidez puede pasar una factura
silenciosa al cuerpo: la pérdida acelerada de masa muscular y un envejecimiento
notable en las facciones del rostro y la piel.
“El
éxito de un tratamiento no se mide solo en kilos menos. Cuando una dieta
estricta no cuenta con supervisión médica, entre el 25% y el 40% de lo que se
pierde no es grasa, sino músculo. Esto debilita el cuerpo y vuelve el
metabolismo mucho más lento”, advierte el Dr. Naim Dahdah, médico internista y
fundador de D-Clinik.
Estudios
de la Universidad de California en San Diego sobre tratamientos para bajar de
peso y medicamentos de última generación (como los agonistas GLP-1) revelan
que, si no se toman medidas a tiempo, la caída drástica de peso reduce la
fuerza muscular y la desgasta de forma prematura.
Para
evitar este deterioro, el Dr. Dahdah señala que la alimentación debe garantizar
suficientes porciones de proteína al día combinadas con ejercicios de fuerza
estructurados. Esta fórmula evita que el cuerpo consuma su propio tejido
muscular y permite mantener activo el consumo de calorías en reposo.
El
cambio físico más visible ocurre en la cara. Informes de organismos
especializados como la Sociedad de Cirugía Estética de EEUU recuerdan que al
vaciarse rápidamente los depósitos naturales de grasa que sostienen las
mejillas y las sienes, las líneas de expresión se marcan con fuerza y el rostro
adquiere un aspecto cansado o demacrado.
A
esto se suma que la piel no siempre tiene la capacidad de ajustarse a la misma
velocidad con la que se pierde volumen, sobre todo si faltan los nutrientes
necesarios para fabricar colágeno.
“No
hay por qué esperar a que aparezca la flacidez extrema para actuar”, apunta
Dahdah. “En consulta trabajamos de manera paralela: mientras el paciente pierde
grasa, cuidamos la piel con tratamientos que reactivan su propio colágeno,
reponemos volumen de forma natural con ácido hialurónico y aplicamos
tecnologías como el ultrasonido médico o la radiofrecuencia para tensar el
tejido”.
El
auge de los fármacos para el control del peso exige mirar más allá del espejo y
de la balanza tradicional. Como concluye el fundador de D-Clinik: “La meta
nunca es lograr un cuerpo más liviano a expensas de la fuerza o la vitalidad
del rostro, sino construir un organismo fuerte, firme y sano para los próximos
años”.

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