Por Emma Tucker y John Miller, CNN
Tres niños de 5, 8 y 11 años, así como un maestro,
murieron cuando un residente de Bend de 16 años entró en una escuela primaria y
comenzó a disparar, informó la policía en una conferencia de prensa este jueves
por la noche.
El atacante, armado con un arma larga, ingresó por la
fuerza en la escuela tras disparar contra unas puertas cerradas. No está claro
hasta dónde logró entrar en el edificio, dijo Mike Krantz, jefe del
Departamento de Policía de Bend.
Una persona que vio al adolescente entrar en Silver Rail
Elementary School alrededor de la 1 p.m., hora local, lo siguió e intercambió
disparos con él. El atacante murió antes de que llegaran los agentes, señaló
Krantz.
Un niño de 7 años y otro maestro resultaron heridos y
fueron trasladados a un hospital, según las autoridades.
Aún no está claro si el atacante tenía alguna relación
con la escuela, dijo Krantz, quien citó la investigación en curso. La policía
no reveló su identidad durante la conferencia de prensa de este jueves por la
noche.
La primera llamada al 911 indicaba que un “hombre
desconocido había disparado contra un automóvil”, momentos antes de que varias
llamadas a la policía informaran que una persona había entrado en la escuela y
comenzado a disparar, señalaron las autoridades.
La escuela primaria Silver Rail fue cerrada como medida
de seguridad y el Departamento de Policía de Bend estableció un centro de
reunificación para las familias de los estudiantes.
El FBI se encuentra en el lugar y colabora en la
investigación, según su director, Kash Patel. “Pondremos a su disposición todos
los recursos que necesiten”, escribió en X.
La tragedia en Silver Rail Elementary School constituye
el tiroteo número 36 ocurrido este año en instalaciones escolares de Estados
Unidos, desde preescolar hasta el último año de secundaria, según un análisis
de CNN basado en hechos registrados por Gun Violence Archive, Education Week y
Everytown for Gun Safety. La imagen de numerosos policías y ambulancias
acudiendo a una escuela atacada a tiros se ha vuelto habitual y representa
apenas el comienzo de un dolor, una pérdida y un trauma incalculables.
“Estamos conmocionados y desconsolados por esta tragedia
sin sentido”, dijo Steven Cook, superintendente de las escuelas de Bend-La
Pine, en un comunicado. “Expresamos nuestras más sinceras condolencias a las
familias y a todos los afectados por esta violencia. No hay palabras que puedan
expresar adecuadamente el dolor que siente nuestra comunidad”.
Una gran multitud de padres y miembros preocupados de la
comunidad se congregó frente a la escuela este jueves por la tarde a la espera
de noticias sobre la situación. Hubo un amplio despliegue policial y de
personal de emergencia, que incluyó vehículos policiales, ambulancias y un
camión de bomberos.

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