Por Ángela Reyes Haczek y Darío Klein, CNN Español
Él maneja camiones de carga pesada en Michoacán. Ella
emigró de Caracas a Buenos Aires y es moza en un restaurante del microcentro.
En Ciudad de Guatemala, su familia logra subsistir apenas gracias a incontables
horas de trabajo mal pagado y a las remesas que les llegan desde Los Ángeles.
No se conocen y, si lo hicieran, tal vez pensarían que
tienen poco en común. Y, sin embargo, sus destinos y los de muchos de los más
de 650 millones de habitantes de América Latina y el Caribe terminan a menudo
trenzados por los mismos hilos, quizás uno de los hilos más fuertes y largos:
la política estadounidense.
Cuando Estados Unidos elige presidente casi todos miramos
atentos en dirección al norte. ¿Pero qué pasa cuando hay elecciones
intermedias? ¿Cómo puede afectar la vida de los latinoamericanos que viven
fuera de Estados Unidos un cambio en la conformación del Congreso
estadounidense? ¿Puede afectarla realmente con un presidente que gobierna a
golpe de decretos y parece evadir al legislativo siempre que puede, e incluso
en ocasiones en las que no podría?
Aquí, un intento de responder esas preguntas.
Pero primero lo primero.
¿Qué va a pasar en el Congreso?
El 3 de noviembre los estadounidenses decidirán la
conformación del Congreso para los próximos dos años: se vota a los 435
integrantes de la Cámara de Representantes, que cumplen mandatos de dos años, y
a un tercio de los 100 miembros del Senado, cuyos mandatos se extienden por
seis años.
El Partido Republicano hoy tiene la mayoría en ambas
cámaras. Estas elecciones intermedias habilitan tres escenarios posibles:
Los demócratas ganan una sola de las cámaras, por
ejemplo, la Cámara de Representantes, hoy controlada por los republicanos por
un margen estrecho, y el partido del presidente conserva el control de la otra.
Los demócratas se hacen del control de todo el Congreso
—en el Senado podrían obtener una mayoría, pero no sería holgada porque son
pocos los escaños en juego con carreras competitivas—.
Los republicanos retienen el control de todo el
Congreso.
La encuesta más reciente de CNN, realizada por SSR,
muestra que un sentimiento anti-Trump ha favorecido a los demócratas, que
aventajan a los republicanos por 10 puntos en intención de voto. Sin embargo,
incluso si esa ventaja se mantiene, los cambios en el Congreso podrían verse
limitados por la redistribución de distritos a mitad de década y el hecho de
que muchas de las contiendas reñidas se disputan en terrenos favorables a los
republicanos.
El voto anticipado, por otra parte, muestra hasta ahora
indicios de una ventaja para los demócratas, pero esos datos tienen
limitaciones y distan de ser concluyentes.
Por otra parte, asesores de campaña republicanos han reconocido en privado que están disminuyendo las posibilidades de que mantengan el control en ambas cámaras, tal como ha reportado CNN, y los demócratas se han vuelto más competitivos en algunos estados en los que suelen perder.

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