Autor, Dora Luz
Romero y Leire Ventas
Cuando el nicaragüense Kenis López abordó aquel vuelo de
deportación en Dallas, Texas, el 28 de agosto, ya no tenía fuerzas.
Los últimos siete meses los había pasado bajo custodia
federal, desde que en enero varios agentes del Servicio de Control de
Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) lo
detuvieran a las puertas de su casa en Mineápolis, en el estado norteño de
Minnesota.
Cuenta que en el avión iba atado de pies y manos, y
con un casco en la cabeza.
Minutos antes se había resistido a descender del autobús
en el que llegó a la pista del aeropuerto y había suplicado que no lo subieran
a aquel vuelo. Según relata, nadie le había dicho bien cuál era su destino y
solo escuchó que iba a África.
"No me voy a bajar. Prefiero morirme aquí que en un
continente tan lejano", recuerda que le dijo al personal que lo custodiaba
en el bus. También que le contestaron: "Si eso quieres, eso te va a
pasar".
Asegura que, al negarse a obedecer, un agente de ICE
ordenó que le disparasen con balas de goma. Las alegaciones coinciden con la de
otros dos nicaragüenses y un cubano que iban en el bus, quienes cuentan que los
disparos fueron "a quemarropa", desde un metro de distancia, y le
mostraron a BBC Mundo imágenes de los hematomas que estos les habrían dejado.
En las fotografías, tomadas dos días después, se ven dos
círculos morados de unos cinco centímetros de diámetro con el centro rojizo en
el brazo izquierdo de uno de ellos, así como un moretón en el pecho de otro.
BBC Mundo le enseñó las imágenes a Rohini J. Haar,
asesora médica de Physicians for Human Rights, que dijo que las marcas son
"compatibles con impactos de proyectiles de bajo impacto letal". Con
ella coincide Neil Corney, investigador de la Omega Research Foundation,
especializado en analizar el impacto de armas no letales.
Ante las preguntas de BBC Mundo sobre el trato que, según
los migrantes, recibieron de los agentes, el Departamento de Seguridad Nacional
(DHS, por sus siglas en inglés), del que depende ICE, contestó que "no se
está golpeando ni abusando de ningún detenido".
López denuncia que, tras sacarlo a rastras del autobús,
los subieron al avión "como cualquier animal" y que fue allí donde
supo que estaban siendo deportados a República Centroafricana, uno de los
países más pobres del continente.

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