La actriz habla de su regreso al teatro tras casi 40 años, de sus encuentros con grandes directores y de su decisión de criar a sus hijos lejos de la tecnología. Y explica por qué, en un mundo marcado por las guerras y las divisiones, los artistas deben dar un paso al frente y seguir creyendo en la capacidad de las personas para entenderse entre sí.
Por Simone Marchettií Vanity
Fair
Tilda Swinton
El mismo lugar. El mismo guion. “Han pasado casi 40 años
y quiero volver exactamente allí: al mismo teatro y con la misma obra”. Tilda
Swinton habla conmigo desde su casa en las tierras altas escocesas. Acaba de
volver de una excursión a la playa, donde “todo parece haberse quedado en los
años 30, con los niños jugando, la gente bañándose, algún barco amarrado en la
bahía y un helado delicioso”. En el momento que tiene lugar esta entrevista
faltan pocos días para el estreno de su espectáculo Man to Man [que se
representó en el Royal Court Theatre de Londres hasta el 24 de octubre y había
colgado el cartel de agotadas en todas las fechas días antes de su primera
función]. Se trata de una obra que se llevó a las tablas por primera vez en
1987, la historia de una mujer que decide hacerse pasar por su difunto marido
en la Alemania de los albores del nazismo. En el rostro y el cuerpo de Swinton,
la persona y el personaje coinciden: su figura de cuento de hadas, a medio
camino entre una musa y un elfo, resulta natural tanto en la realidad de su
villa frente al mar como en la ficción de un escenario londinense, de una
pantalla de cine o de un smartphone. “Sin embargo, hay otra cosa que me
recuerda este escenario: un episodio fundamental de mi vida”.
¿Qué cosa? Cuénteme.
Tenía 18 años, estaba en Londres y compré una entrada
para una obra en el Royal Theatre. Se representaba The Slab Boys, de John
Byrne. No volví a ver a John hasta ocho años después. Luego se convirtió en el
padre de mis hijos.
Un golpe de suerte…
Un increíble golpe de suerte. Es como si él siempre
hubiera estado ahí, como si me estuviera esperando. Puedo decir lo mismo de mis
hijos. Porque es como si hubieran querido nacer incluso antes de que yo los
deseara. Estoy realmente feliz de que todo esto haya sucedido.
Retrocedamos un poco en el tiempo. ¿Cómo era usted
de pequeña?
Una niña tranquila y solitaria, una niña que se limitaba
a observar. Soy la tercera de mis hermanos. Siempre he sido muy paciente, como
si estuviera esperando algo. A veces pienso que era un poco perezosa, pero creo
que siempre aprovechamos el tiempo, incluso cuando pensamos que lo estamos
desperdiciando.
¿Fue difícil convertirse en artista?

No hay comentarios:
Publicar un comentario